Posteado por: rebollosalcolea | noviembre 9, 2010

EL HORNO y EL PAN.

 

EL HORNO y EL PAN.

La moltura del grano y la cochura del pan son actividades que no cesan en todo el año. Aproximadamente cada ocho o diez días hay que amasar y cocer pan. Es una tarea femenina, aunque no se prescinde de la participación del hombre en ella. AMASAR, preparar el HORNO y cocer el PAN son las actividades que cierran la investigación que nos hemos planteado (1).

Antes de amasar es necesario tener LEVADURA, una pella de masa fermentada guardada desde la última hornada . El trabajo se prepara el día anterior por la noche cuando se dispone la RECENTADURA.

“Cuando se cocía el pan se dejaba un cacho de masa pa la siguiente vez de cocer. Eso se llamaba la levadura, la levadura madre… y si no lo tenías lo pedías prestado. Luego esa masa el día antes se recentaba, se hacía la recentadura, que era la levadura madre, se hacía una torta grande y se dejaba al otro, hasta el otro día.” (Rebollosa)

“La recentadura se guardaba de una vez para otra, en una cazuela, dejaban masa… y esa la tenían allí, la metían en una cazuela…” (Rebollosa)

El lugar para amasar puede ser la cocina o una habitación destinada en la casa a este menester, por ejemplo, la despensa. Todo depende de la distribución de la casa y del lugar que ocupa el horno en ella, adosado a la cocina y con la boca dentro de la campana de la chimenea, para que el humo salga por ella. Muchos pueblos tienen horno de POYA. Hay una familia que se dedica a tenerlo siempre dispuesto para cocer, y todos los vecinos acuden a él para esta labor. En el noroeste peninsular el horno del pueblo es un local que lo utiliza cada vecino por turno, llevando él la leña y preparándolo todo. En estos pueblos, el horno del pueblo o de POYA es responsabilidad de una familia, los HORNEROS, que se encargan de disponerlo para el resto de vecinos. Ellos llevan la masa hecha, hacen los panes, y los HORNEROS los introducen en el horno con gran pericia. En este último caso, es fácil que haya en cada casa una habitación para amasar, donde cada ocho o diez días la mujer emplea parte de la jornada, porque la preparación de la masa y la cochura del pan es una actividad principalmente femenina (2).

“En Rebollosa cada uno tenía su horno, pero en Alcolea había un horno del pueblo, que lo llevaban dos señores particulares, que iban por la leña al monte. Se llamaba horno de poya. Cada mujer, con arreglo a los panes que tenía le tenía que dar a esos señores que estaban trabajando el horno, le daban una parte de la masa… ellos se encargaban de calentar el horno, de limpiarlo y todo eso…” (Alcolea)

“Donde vive tu tío Mariano, ahí había un horno que lo hizo tu abuelo… y ahí cocía la mitad del pueblo. Porque uno por no arreglarlo y el otro porque ya no tenía, pues ahí cocían, y era parecido a lo del horno de poya… cada una dejaba un pan… pero es que él no pedía nada…” (Rebollosa)

El día que amasa comienza la labor calentando agua y depositando en la ARTESA la harina que va a utilizar, “un saco, unas tres fanegas de harina en cada hornada…” Si tiene horno propio lo hace cuando le parece. En Rebollosa cada casa tiene horno propio, pero con el paso del tiempo algunos vecinos lo abandonan y van a cocer al horno de otros vecinos, utilizándolo como horno de POYA. En Alcolea hay horno de POYA. En este pueblo se cuece los viernes y los sábados. El vecino que tiene necesidad avisa al HORNERO y le pide vez. Este organiza todas las peticiones y va avisando a cada vecino en el momento en el que tiene que empezar a AMASAR… “a cualquier hora, como si era a las cuatro de la mañana… ¡Eudivigis!, llamaba a la puerta, que te toca ya…”

En un caso o en otro, la mujer llena la ARTESA de harina, abre en el medio un espacio para echar agua caliente que previamente ha preparado, echa un puñado de sal, y allí disuelve la LEVADURA, tras lo cual va mezclando la harina y el agua poco a poco.

“Al otro día se calentaba el agua en un cubo, un cubo grande que se daba para una fanega o tres medias de harina, agua caliente, no muy caliente. Luego esa levadura la deshacías en el agua. Cuando ya estaba disuelta, pues entonces se amasaba la harina, pero a puño, apretando con los dos puños. Esto se hacía en una artesa de madera, que estaba en un cuarto, en unos poyatos. Hay quien tenía la artesa en la cocina y hay quien no.” (Rebollosa)

Poco a poco se va formando una gran masa de harina de la cual saldrán las hogazas. En la ARTESA no queda nada fuera de la gran pella de masa porque se apura y se raspa con la RAIDE

RA (3).

“La raidera se empleaba para quitar la masa que se pegaba a la tabla… un trozo de hierro con un mango.” (Rebollosa)

Lograda la masa, hay que dejarla reposar: “dormir“. Si el horno está en casa, se deja en la ARTESA cubierta por un paño y una manta. Si hay que cocer en horno de POYA, la masa se introduce en una MASERA, un lienzo en forma de saco, que a su vez se mete en una cesta de mimbre, donde se llevar  al horno.

“La masa se hacía a mano, a puño, luego se echaba en una cesta, y hay quien lo dejaba en la misma artesa, pero a mí me pillaba lejos y yo la dejaba en una cesta. Se ponía una ropa en la cesta, se metía la masa, se tapaba, y se dejaba como una hora o as¡, para que eso se abriese, se esponjara…” (Rebollosa)

La habilidad de la mujer para amasar harina se complementa con algunos signos que pretenden facilitar un buen resultado final en algo tan necesario como la elaboración del pan: hacen cruces y bendicen la masa, favoreciendo con las hendiduras de las cruces que salga el aire producido por la fermentación. También sobre la RECENTADURA se hace una oración para que adquiera poder de aumentar la masa.

“Al pan se le echaba la bendición. Se decía… En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (haciendo cruces sobre la masa de pan)… y luego…  Crece masa, que la Virgen María creció en gracia… Siempre, cuando se recentaba, que se llamaba recentar, por la noche, cuando hacía la levadura es cuando decía eso… Crece masa, que la Virgen María creció en gracia. Se aprendía de padres a hijos. Las cruces se hacían en la misma masa, se señalaban, pero luego como se abría un montón, pues no se veía…” (Rebollosa)

De nuevo los signos de lenguaje ecológico y de lenguaje tradicional aparecen unidos. Hay un “sentido común” de contingencia, de certeza de la incapacidad del ser humano para controlar todo lo que le rodea y lo que le es necesario entre las gentes del  ámbito tradicional y rural. Está originado por su dependencia total de la naturaleza, a veces escasa, a veces abundante. En este “sentido común” nacen los signos culturales de carácter religioso que van unidos a las tareas más prosaicas y cotidianas, como la elaboración del pan. El ser humano se ve a sí mismo necesitado, impotente para controlar lo que habitualmente tiene entre manos. Este “sentido común“, universal de toda cultura,  contrasta frontalmente con la actitud del hombre urbano que no utiliza, o desprecia, estos recursos tradicionales. El hombre moderno no parece sentirse contingente porque aparentemente prescinde de la naturaleza. El se siente capaz de transformar y sacar lo que le hace falta de ella sin necesidad de esperar a que lo produzca, cosa que es más ilusión que realidad. Porque abre todos los días el grifo y sale agua, cree que el agua no depende de la naturaleza, sino de la voluntad y la técnica del hombre. Todo esto genera un “sentido común” en el “homo urbanus” en el que no caben oraciones ni cruces sobre algo tan vulgar y cotidiano como una masa de harina.

Si el horno es de POYA, o de un vecino particular al cual acuden otros para cocer, la mujer carga con la cesta a sus espaldas, en ocasiones ayudándola el marido, y lleva la masa al horno para comenzar allí la tarea de partir la masa y preparar los panes sobre el PUESTO (4).

“El amasado lo hacía cada uno en su casa… esa mujer cogía la masa, la metía en una cesta y la llevaba al hombro al horno. Se llevaba la masa muy arropada, se llevaba en una manta…” (Alcolea)

“La masa se llevaba en una espuerta… en una cesta de mimbre, se llevaba toda la masa junta, y había que llevarla entre los dos, entre mi marido y yo, porque una no podía de ninguna manera…” (Rebollosa)

Sea en casa, o sea en el horno de POYA, cuando ha pasado el tiempo necesario, se toma de nuevo la masa y se trocea en panes que se colocan en el PUESTO. Los panes son de cuatro LIBRAS ( nos dos kilos ). El horno de POYA tiene una balanza donde se va pesando cada pieza que se parte. Hecha la gran torta, sólo queda hacerle unas hendiduras laterales cuando se introduzca en el interior del horno, CARRONCHOS. En el PUESTO se extiende el TENDIDO, un lienzo largo sobre el que se colocarán los panes de masa en varios pisos separados por el mismo lienzo.

“Y luego después se iba partiendo el pan, y se iba poniendo uno abajo y otro arriba… Se ponía el tendido, que se llamaba… una cosa larga que se tenía, se cogía un cacho pan, un kilo, dos kilos… eran grandísimos, se ponía el tendido, y se ponía una masa arriba y otra abajo…” (Rebollosa)

“Se ponía el puesto, se ponía encima una tela de lana, y luego se ponía una fila de panes y luego la tela y luego otra fila de panes…” (Rebollosa)

Los panes permanecen en el PUESTO un largo rato antes de ser metidos en el horno, “se dejaba otra vez como una hora o así…

Los hornos de estos pueblos están hechos con ADOBE. Sobre un piso circular de losa, bajo la cual se ha echado SIRLE de oveja como material aislante para mantener el calor, se levanta una cúpula hecha con ADOBES, cuyo interior se calentar  con leña de ESTEPA y posteriormente se cocer  el PAN. Si la casa tiene HORNO, éste ocupa un lateral contiguo a la cocina sacando su boca a la campana de la chimenea. Si es HORNO DE POYA, consiste en un sencillo edificio en cuyo interior está  el horno y los puestos para las que van a cocer.

“Los hornos eran en bóveda, el horno donde se hace el pan… luego el lugar era un edificio, el horno de poya, con unos bancos corridos muy grandes… la mujer hacía los panes allí, traían la masa de casa.” (Alcolea)

“Los hornos se hacían de adobe, y ese adobe lo hacíamos nosotros. Había una adobera, que se llamaba, que haciendo el círculo de los adobes para ir cerrando… porque con adobes planos no se cerraba nunca, pues entonces se hacían con una adobera curva especial. Primeramente se hacía por abajo de piedra alredor, y antes de poner la baldosa, lo que se echaba era sirle de las ovejas, porque eso calentaba mucho, se calentaba la baldosa, y con la sirle se mantenía, es lo que tenían to los hornos, y encima la baldosa va el fuego. Se dice baldosa a unos ladrillos planos grandes, eran para horno…” (Rebollosa)

“Había tres tipos de adoberas, grandes, medias y pal horno. Ahí en la fuente el Rejuelo se hacían… pues tos estos tabiques son de adobes. Con paja y barro, y descalzos, amasándolo con los pies, en un bacho en la misma tierra, allí se hacía la masa, y después se ponía la adobera, se llenaba, y luego otro y otro… Luego se les dejaba que se secaran y se ponían pinos pa que se secaran bien, al sol… Y as¡ se hacían los adobes de las paredes y de hacer los hornos.” (Rebollosa)

El trabajo del horno es responsabilidad de la mujer.

“Los viernes y los sábados es cuando se cocía, y una mujer, mi madre, me decía que fuese a casa del hornero a decirle que mañana quería amasar… y al día siguiente, a la hora que te tocara iba el hornero puerta por puerta avisando a las mujeres que tenían que amasar…” (Alcolea)

“El trabajo del horno era mayormente de mujeres, lo que pasa, que pa llevar la masa, pa llevar la leña y algún cubo de agua, pues siempre ayudaba un poco el hombre.” (Rebollosa)

El trabajo de hacer y ACARREAR leña para el horno y otras necesidades de la casa es responsabilidad del hombre.

“Había mucha leña particular y había leña del monte…  aquí era tó leña baja: la estepa, el tomillo, la aliaga, luego también metían támaras de roble, las ramas. La leña se cogía según se necesitaba y se metía dentro bajo techo… Había veces que metías leña pues para una temporada, que llegaba Marzo y metías leña hasta Octubre…” (Rebollosa)

“La estepa se utilizaba pa la lumbre, que ahora está lleno el monte, antes se utilizaba mucho pa los hornos, y la aliaga…” (Alcolea)

Mientras los panes de masa siguen su proceso, tapados por el TENDIDO, sobre el PUESTO, se calienta el interior del horno con leña hasta que llegue al grado de calor necesario para la cochura del pan. A esto se le llama “poner el horno en pompa“.

“Luego, cuando ya se está  en el horno, que hay que encenderlo, cuando ya está  el horno en pompa, caliente, pues es cuando se meten los panes… Cuando el pan se iba a hacer, entonces se encendía el horno. Antes de llevar la masa se solía llevar la leña (en los hornos particulares), porque es que la masa había que dejarla una hora, y en esa hora pues ibas preparando la leña… cuatro gavillas de leña, mayormente de estepa. En La Bodera echaban rajas de leña de roble, pero aquí estepa y aliaga, de lo que pincha…” (Rebollosa)

“Había una piedra en la boca del horno, que esa piedra por dentro se ponía toa blanca, y cuando se ponía blanca, es que estaba ya el horno…” (Rebollosa)

Cuando el horno está “en pompa” y ya se ha consumido la leña, acumulan la ceniza en la boca del horno con un  URGUNERO , y pasan rápidamente los ZORROS, una vara larga con trapos húmedos en un extremo para limpiar el piso del horno.

“Antes tenían un palo largo con trapos pa barrer el horno. Lo que quedaba de las brasas lo dejaban en la boca del horno hasta que no se sacaba el pan. Y le iban echando un poco de lumbre encima de las ascuas para que cogiera color el pan…” (Rebollosa)

“Tenían un urgunero para el horno, y luego se tenía pa barrer el horno con trapos un palo que lo mojaban pa limpiar el horno.” (Rebollosa)

 La actividad desde este momento se hace más  ágil por la premura que exige meter los panes sin perder la temperatura del horno. Teniendo el PUÑERO al lado, un recipiente con harina, espolvorean la PALA o PALILLA que se utiliza para meter el pan en el horno. Se coloca la torta de masa y cuando está dentro, sobre el sitio asignado para ese pan, el HORNERO o la HORNERA hacen un rápido movimiento hacia adelante y hacia atrás con la PALILLA para que el pan se deposite entero sobre las baldosas del horno. Después de meter la HORNADA se cierra la boca del horno con una TAPADERA, esperando a que los panes adquieran el color y el tamaño apropiado.

“Al pan, cuando se iba a meter al horno, se cogía con una navaja y se hacían unas cosas, que luego se abrían unas rajas, como adorno lateral, que llamábamos en casa el corrusco…” (Rebollosa)

“Cuando estaba el horno caliente, entonces se cogían los panes se ponían en la redonda… en la palilla, y se iban metiendo…” (Rebollosa)

“Luego estaba la tapadera del horno, que era un cacho hojalata con un asa… de madera se hubiera quemao… porque es que las brasas estaban todavía dentro y estaban a la boca del horno…” (Rebollosa)

Los panes salen muy calientes del horno. Para sacarlos se utiliza otro instrumento, la REJILLA, una vara larga en cuyo extremo hay un aro de hierro que se coloca debajo de la hogaza para traerla hasta la boca del horno. Según van saliendo se pasa una PELLEJA de piel de cabra o de oveja untada en aceite sobre la superficie de la hogaza para darle color. Los panes se van colocando en el mismo suelo o sobre un poyete para que se enfríen y los puedan llevar a casa. Cuando la hornada tiene panes de distintas dueñas cada una sabe perfectamente cuál es el suyo, aunque puede darse algún problema al respecto. Esto sólo ocurre en los hornos de POYA.

“Luego, cuando los panes salían del horno, se echaban en el suelo pa que soltaran la agüilla y se enfríen. Se dejaban extendidos para que se enfriaran, porque es que el pan ese… cualquiera le echaba mano cuando lo sacas del horno… en el horno habían estado una hora, y entre todo, pues unas tres horas, una hora en la cesta, una hora en el puesto y una hora en el horno.” (Rebollosa)

Con frecuencia ocurre que antes de cocer  hubo que pedir unos panes a la vecina o a algún familiar porque la HORNADA de la vez anterior se ha quedado corta para el consumo de la familia. Este es el momento de devolver los panes que se dieron por adelantado.

“Lo que pasa es que al mojor le faltaba, y le decía que a ver si me dejas un pan hasta mañana, que voy a cocer, y ese pan se devolvía… que al mojor uno se ha quedao corto o ha venido alguien que no esperabas… y vas a la vecina a ver si te da un pan o dos…” (Rebollosa)

El pan se guarda en casa en un lugar seco e inaccesible a los ratones. Suele utilizarse la misma artesa donde se amasa, colocándolos DE CANTERO, o también un gran tinaja.

“El pan se guardaba en las artesas, tapado con un trapo, o en un tendido, o en arcas. Nosotros lo teníamos en el tendido, en la artesa. El pan duraba ocho días. Había gente que lo metía en arcas o en ollas, tapao, metían allí las hogazas, y allí estaban toa la semana, o sea, según se iban consumiendo.” (Alcolea)

“Luego los panes se ponían en la artesa de cantero… también se guardaban en una cesta, pero casi siempre en la misma artesa…” (Rebollosa)

Aparte de los panes, en una HORNADA también se hacen otros productos: TORTAS, HARINOSAS, MOLLETES, OREJONES, GALLETAS… todo depende del momento festivo que se viva o de las posibilidades que tiene la madre para dar una sabrosa sorpresa a su marido o a sus hijos (5).

“Siempre se solían hacer un par de tortas… con chicharrones, eran alargadas y se hacía un dibujo  de líneas cruzadas, que se iban haciendo cuadros en la masa. Le echábamos un poco de aceite, un poco de anís y cosas de esas… Hay quien hacía, si era fiesta, que hacía galletas o madalenas… Las tortas se señalaban con una madera estrecha, y se quedaban as¡ como en cuadritos, se le echaba chicharrón, el torrendillo. También hay quien hacía harinosas, le metías un poco de tocino en trocitos y harina cruda dentro, se metía dentro, y luego era la merienda pa los pastores… dentro quedaba la harina y los torrendillos, y como eso echaba grasa, pues se mezclaba… se hacía pa cuando ibas al campo a trabajar… Y migas que se hacían con trozos de pan y con tocino, todo frito en la sartén… pero esto no es del horno…” (Rebollosa)

El pan es un producto de importancia capital en la dieta de estas gentes. Esta investigación pretende fundamentar esta afirmación valorando la sucesión de trabajos que requería su obtención. Es el elemento presente en toda comida, e incluso, solo o con cebolla, es la misma comida. Todavía hoy se suele escuchar a las personas que ha vivido en este ambiente… “es que sin pan parece que no como“.

“Si tenías hambre a media mañana cogías un cacho de pan… Había muchos hombres que al marcharse por la mañana cogían un cacho de pan y se lo metían en la faja cuando salían al campo… o se lo untaban en vino y se lo comían en casa…” (Alcolea)

El valor de este producto no sólo es ser el alimento básico. Trasciende lo material para convertirse en elemento respetado ( “si se cae al suelo se besa” ) y reverenciado… incluso sagrado (6).

“Era costumbre en mi casa que el día de Nochebuena se ponía un pan encima de la mesa, antes de cenar. Todos alrededor de la mesa, y se bendecía, mi padre hacía un gesto con la mano, unas señales, y se rezaba un padrenuestro por los que no tengan pa comer, por los pobres, por los navegantes, por los caminantes… todo eso se decía. Esto se hacía encima del pan el día de Nochebuena, se bendecía… Yo te bendigo en el nombre del Padre y del Hijo y tal… y se rezaba un padrenuestro. Después que se rezaba un padrenuestro en común de familia, cogía mi padre el cuchillo y el pan, y tantas mulas había en casa, si había cabras, o vacas… a los cerdos no… pero a las mulas, a las vacas, a todos los animales que había en casa se les daba un cacho pan de aquel que había bendecido. Y entonces después de que había dao el cacho pan a los animales y todo eso, ya se ponía uno a cenar… y de ese mismo pan comíamos todos, del que había bendecido…” (Alcolea)

Baste este testimonio para cerrar sin más comentarios la importancia del pan, el objeto de tantos desvelos.

La actividad de cocer el PAN está  unida al rol femenino en esta sociedad. Las labores para preparar la masa, llevarla al horno y cocerla se salpican de algunos signos de lenguaje tradicional propios del  ámbito femenino, como recitar oraciones sobre la masa o divertirse cantando romances en el horno (7). Pese a que la labor es individual (nadie ayuda a hacer el PAN a otro, como no sea poner el horno a disposición del que lo necesite), la actividad lleva consigo simpáticos signos que dan profundidad y color humano. Esa es la gran aportación del lenguaje tradicional: Si la cultura se reduce a simples signos de lenguaje ecológico, ¿en qué nos diferenciamos de los animales que también se adaptan y aprovechan el medio en el que viven? La conjunción de los tres lenguajes, ecológico, social, y tradicional, es la gran diferencia, el hecho clave que define la HUMANIDAD del HOMO SAPIENS.

Posteado por: rebollosalcolea | octubre 17, 2010

El molino

EL MOLINO

El grano obtenido en la TRILLA se almacena en la cámara, parte alta de la casa, en el TROJE o ATROJE correspondiente. La cebada, avena, algarroba, etc. se dedica al ganado. El trigo es la base del alimento fundamental y cotidiano de los paisanos: EL PAN. Se vende el excedente de grano de trigo, se pagan las IGUALAS que tiene contraído cada vecino del pueblo, y el resto, mejor digamos todo lo que se precisa necesario para el gasto de la casa, se reserva para ser molido.

La moltura del grano se va haciendo según la necesidad. No conviene tener mucha harina porque corre el riesgo de estropearse. Cada pueblo tiene uno o m s molinos cercanos para imprescindible operación, ya sea en el mismo término o en un término vecino (1).

“El trigo se molía en los molinos de agua. Queda el de La Bodera, el de Huérmeces, estos para Rebollosa… Pertenecían a uno sólo, a un particular, era como una industria. Iban allí, pagabas la maquila. En Alcolea, debajo el pueblo, había un molino particular… “ (Alcolea)

“Desde este pueblo se iba al molino de La Bodera, que yo a ese casi no he ido, y también al de Huérmeces. Íbamos ahí porque ese daba muy buena harina…” (Rebollosa)

Nuestros paisanos conocen dos modalidades para iniciar esta actividad: el MOLINERO sube a buscar trabajo casa por casa, o el vecino baja a moler los sacos que precisa.

“Antes el molinero se dedicaba al acarreo con un par de caballos, iba de pueblo en pueblo, el que quería darle un saco, como el que quería darle cuatro, y luego los volvía a traer. Pero luego, cuando yo lo conocí, había que ir con tus mismas caballerías, cargarlo tú, descargarlo tú y echarlo a la tolva. Llevaba tres fanegas en cada mula. Yo en cada hornada gastaba un saco, tres fanegas de harina.” (Rebollosa)

“El molinero venía con tres o cuatro caballos, pero muchos iban allá ellos a llevarlo. Los molineros venían y había quien se lo daba… y había otros que lo cogían con mulas lo llevaban, lo molían y luego lo traían.” (Rebollosa)

“Los molineros iban por los pueblos, que iban con dos o tres caballos y llevaban un atao de campanillas e iban dando vueltas por el pueblo como diciendo que estaba allí el molinero.  – Oye, que tengo aquí un saco pa moler… – Pues, ala, échalo…  – Muéleme este saco de cebada pa los gorrinos, los cochinos… Y así se llevaba el grano. Y otras veces ibas a llevarlo tú al molino… Era el mismo molinero, lo que pasa es que cuando él no tenía bastante trabajo, salía con sus caballos a buscar trabajo a los pueblos…” (Alcolea)

El MOLINERO vive en el molino. Puede ser propietario de esta industria o puede tenerla en renta de un absentista de Atienza, de Sigüenza… Los molinos son propiedad particular, no suelen pertenecer ni al pueblo ni al Ayuntamiento.

El molino en sí, la máquina, es movido por la fuerza del agua, por tanto, su situación depende de las condiciones orográficas. Rebollosa, alejado de corrientes de agua importantes y constantes, no posee ningún molino. Alcolea, junto a un río, tiene el molino al pie del pueblo.

Un CAZ conduce el agua desviada del río hasta la trasera de la casa-molino donde está  la PRESA. A lo largo del CAZ, antes de llegar a la PRESA hay un LADRÓN, desagüe  por donde se elimina el caudal sobrante. El agua, presionada por estar embalsada en la PRESA, entra en la parte baja del molino, donde con su fuerza mueve las palas del mecanismo que hace funcionar la máquina superior, las PIEDRAS o muelas (2).

Hay dos PIEDRAS o muelas en cada molino, aunque también los hay de una PIEDRA, más antiguos. Se necesitan dos piedras porque de ese modo se diferencian al moler dos tipos de granos: el trigo, alimento de las personas para hacer pan, y los granosde cebo, para los animales ( aunque algunos también los consumen las personas) almortas, algarrobas, etc.

“Había una retención de agua que se llamaba presa. Se llenaba la presa de agua, y allí estaba la boca del molino. Abrían la compuerta y el agua salía con fuerza, y eso movía la piedra, que era una piedra grandísima. Salía todo igual de triturao, luego había que cernirlo, cernerlo…” (Alcolea)

“El molino tenía una piedra con unos hierros, una piedra arriba y otra abajo, que iba dando vueltas con la presión del agua… Tiene una reguera, han hecho antes una presa. Desde la presa esa agua venía por una acequia que se llama el caz, que tenía compuertas pa levantarlas por si venía mucha agua. El caz es lo que baja desde la presa al molino, y allí se recoge todo el agua.” (Rebollosa)

“El molino de Huérmeces era igual que una fábrica, era un buen molino… los otros no, eran pequeños. Solían tener dos piedras, la de trigo, de harina, pa hacer pan, y la otra era pa almortas, garbanzos, centeno… Los garbanzos eran para hacer gachas con almortas y trigo… y esa harina se revolvía… Se comían en el desayuno. Pues no se comían pocas gachas ni ná… Había una piedra que era para trigo sola y luego la otra molía de tó lo que llevabas. Había quien revolvía trigo con avena pa los cerdos, y eso pues lo echaba en la piedra de tó…” (Rebollosa)

Los viejos molinos como el de La Bodera, sólo tienen la maquinaria para moler, pero en los que están más preparados, el trabajo de moler tiene dos partes: limpiar y dar agua al grano, y molerlo. Para ello, además de las PIEDRAS o muelas, esta pequeña industria posee también lo necesario para lavar el trigo, el único cereal que recibe este tratamiento antes de la moltura. Los vecinos que traen el grano a moler suben su COSTAL a la tolva del lavado, lo recogen de nuevo y lo vuelven a introducir en la tolva de la moltura. El molinero atiende al funcionamiento de la maquinaria.

Cuando llegabas tenías que echar el grano a la tolva, con un cajón, te subías a un cajón, y el molinero tenía como unas panderas, que por debajo era piel y alrededor madera, las llenabas y las echabas a la tolva, y cuando ya valías (podías subir) con el saco (porque lo habías vaciado en parte) cogías el saco y lo volcabas en la tolva, porque un saco de tres medias… pa subirte al cajón y echarlo… pues no… tenías que quitarle dos o tres panderas de esas de trigo. De la tolva salían cincuenta tubos lo menos, porque eso era una limpia, y veías por unos tubos que llevaban cristal el           trigo parriba y pabajo, y luego por otro tubo caía el trigo, que ponías un saco… y antes había un cacharro que le iba dando agua al trigo… Primero ves que era la limpia, que se limpiaba y se le daba agua al trigo, porque el trigo se le echaba agua y se hinchaba, y es cuando había que cogerlo otra vez con el saco, y había que echarlo a la piedra, a la tolva de la piedra. Esta limpia tenía aparte unos sacos que se llevaban (donde caía) la tierra y la piedrecita, y salía el trigo como el arroz. Lo echabas en la tolva esa, veías el trigo parriba y pabajo cerniendo, y al final tenía un tubo con unos ganchos, que ponías el saco y caía. El molinero tenía un aparato arriba, y él le iba dando agua,  pero no se veía el agua, cuando comprendía que estaba, pues ala… yo he oído que el agua era pa que saliera la harina más blanca. O sea, antes de molerlo había que limpiarlo y darle agua. Se decía que la tierra y la piedrecilla iban cayendo a los sacos de jerga… De ahí cogías otra vez el trigo con el saco y lo tenías que echar a la tolva de la piedra, y luego ya solo iba  cayendo a la piedra. Las piedras casi no se veían, estaban forradas con una madera. Y según iba cayendo de arriba, ya iba moliendo y bajando la harina a un cajón, que cogía al mojor dos fanegas de harina el cajón ese, y se cogía con unas paletas de madera. El trigo no se veía cómo pasaba de la tolva a la piedra. Iba colando. El molinero iba tocando de vez en cuando a ver si la harina salía suave o si tenía que apretarle más la piedra, eso era cosa de él. De vez en cuando quitaba un tablejo del suelo pa ver cómo andaba lo de abajo…” (Rebollosa)

El molinero también cobra en especie, como hemos visto que es habitual entre los vecinos que realizan funciones complementarias a la agricultura ( herrero, muletero, veterinario…)

“El molinero cobraba en trigo… un celemín por fanega o medio celemín por fanega…” (Rebollosa)

“El molinero siempre se quedaba con algo, pues un celemín por fanega o así…” (Rebollosa)

El molino, si es antiguo, no separa el salvado de la harina fina, por lo que los vecinos deben CERNIRLA en sus casas. Los últimos molinos de agua ya proporcionan al agricultor la harina separada del salvado, la cáscara del grano. El salvado se emplea para el cebo de los animales.

“De las piedras salía todo igual de triturao, que eran piedras grandísimas. Luego había que cernir, cernerlo. Luego sacabas el salvao con unos ceazos o ciazos en los que echabas la harina, y arriba quedaba el salvao. Esto ya se hacía en casa.” (Alcolea)

“Luego el trigo se cernía en los ceazos, y el salvao era pa los cerdos. El cernir se traía ya del molino… pero antes no, eso había que hacerlo en casa, al pronto se hacía en casa, pero ya a lo último venía separao del molino, por un lao la harina y el salvao de otro, y eso se metía en los escriños…” (Rebollosa)

“Los escriños eran como cestos para casa, eran de todos los tamaños, hechos de paja de centeno. Los hacía muy bien el abuelo Juanito. Y luego en vez de pasar cuerdas a las tiras de paja (para hacer el cuerpo del escriño) pasabas tiras de zarzamora, tiras largas de la piel, que cortabas, y con eso se iba cosiendo y se iba retorciendo, y así hacías un escriño. Como una cesta pero sin asa. Ahí se metían las diversas harinas y el salvao…” (Rebollosa)

El uso más inmediato de la harina de trigo, aparte de hacer pan, en cuya realización hay importantes procesos previos, es la preparación de platos típicos como GACHAS y PUCHES. También se hacen FIDEOS con un aparato especial, o vienen durante unos días personas especialistas para ofrecerse a hacer FIDEOS en las casas del pueblo. Las GACHAS se hacen con harina de almortas. Salen muy fuertes si sólo se emplea almortas, por lo que se suele mezclar con harina de trigo. Es un plato tan habitual como LAS MIGAS o el COCIDO de garbanzos en la dieta de nuestros paisanos (3).

Los PUCHES, plato dulce de harina y azúcar, sólo se hacen en alguna fiesta, y normalmente es entretenimiento de mujeres y mozas (4).

“Las gachas era cuajar harina en una sartén. A las gachas luego se le echaba pan frito. Se le echaba pimentón, sal y luego unos tostones, trozos de pan frito con aceite…” (Rebollosa)

“Las gachas se hacía de harina de trigo, de garbanzos y de almortas, todo junto, to molido… yo sólo las prefería de trigo, a mí lo otro me parecía muy fuerte. Y el desayuno de antes eran gachas, migas o patatas… ni café, ni leches… já, já … Los puches eran típicos del día Los Santos, se hacían con harina, y en vez de sal se le echaba azúcar.” (Rebollosa)

La moltura del trigo es una actividad que excede  las posibilidades de la casa, e incluso  las del mismo municipio de Rebollosa, que no tiene molino. Por ello, el origen de la actividad nace en el lenguaje social, en la necesidad de relación con otra entidad distinta de la casa. Las diversas labores de la moltura, de todos modos, se reduce a la relación entre individuos particulares, el labrador y el molinero. No es como en la siega, donde el lenguaje social enriquece la propia vida del pueblo con la presencia durante un tiempo de PEONES segadores, ACARREADORES y AGOSTEROS. Por otra parte, en la moltura del trigo el lenguaje ecológico es una adaptación constante a las posibilidades del medio, una corriente de agua suficiente que mueva las piedras del molino.

Posteado por: rebollosalcolea | septiembre 28, 2010

La trilla. 2.

LA TRILLA. 2.

(Publicado en Cuadernos de Etnología de Guadalajara)

Volviendo de nuevo al trigo, el resultado bruto de la TRILLA es el MONTÓN, en el que hay que separar el grano de la espiga y la paja desmenuzada. La tarea de limpiar el grano consiste en ALVENTAR o ARBELAR el MONTÓN. El grano así obtenido se criba y se almacena en los TROJES, la paja en los PAJARES.

“Antes de la guerra tol mundo alventaba al aire, con horcas. Una vez que se trillaba, se amontonaba con horcas, la paja y el grano juntos, y esperar a ver si venía aire. Y cuando hacía aire, se alventaba con una horca, se tiraba al aire con una horca de cinco o seis garfios. Y el aire llevaba a un lao la paja y el trigo caía a otro. Miras hacia donde viene el aire, tiras el grano adelante y el aire te lleva la paja atrás… bueno hacia alante y vena el aire de lao, el trigo seguía y la paja se la llevaba el aire…” (Alcolea)

“Para alventar y arbelar se utilizan horcas, el rastro, la pala y la escoba. Según ibas haciendo así con las horcas, tirando del montón al aire, el grano caía ahí y salía la paja gorda, la granza y todo eso. se iban sacando tongadas del montón, que cogías un cacho del montón y lo ibas sacando, desplazando, y es lo que ibas a alventar, y el montón quedaba cortao así recto…” (Alcolea)

“Para alventar se utilizaba una pala y una horca de madera, y una escoba. La biela era pa cargar la paja, sin embargo pa alventar una simple horca de madera de cinco  o seis púas. Tú te ponías y lo ibas tirando al viento y la paja se iba pa un lao y el trigo pa otro. Y la mujer, mayormente, cuando lo ibas tirando tu, pues lo iban tirando con la pala pa que salieran, si quedaba algo de paja, pa que saliera. Y cuando ya estaba, que se decía el pez de trigo, que se hacía así alargao, pues se le iba pasando una escoba de tamarillas, para juntar toa la granza a un lao, que la granza luego había que sacarla del todo con la criba. La granza son los nudos de la paja, alguna espiga que no se ha trillao… como tiene peso, pues se quedaba en el grano. Pues uno iba tirando con la pala, y el otro iba baleando, pasando por encima la escoba e ir juntando a un lao toa la granza.” (Rebollosa)

“Después de la parva se iba formando el montón, que luego se arbelaba, luego ya vinieron las m quinas. Se arbelaba con las horcas de madera, para esto eran las mismas horcas con las que se daba vuelta a la paja. Lo echaban al alto, el grano caía a un lao y la paja al otro. El viento venía tan pronto de abajo que de arriba. Por las mañanas casi de arriba y a medio día de abajo. Se podía arbelar de los dos laos. Si era así se ponían de una esquina del montón y luego de la otra esquina…” (Rebollosa)

ALVENTAR no es el simple hecho de lanzar al viento la paja y el grano. Hemos visto que ambos elementos recorren varios procesos: Primero se lanza al aire, después se PALEA el grano, luego se BALEA, y, finalmente, se criba. La paja, la GRANZA, el TAMO, la NEGUILLA, el grano roto, la arena, etc. deben separarse del grano de trigo.

“La granza había que separarla con la criba. La granza son los nudos de la paja y alguna espiga que no se ha trillao, se acribaba con una criba de mano, que primero eran de piel y luego empezaron a venir de alambre. Había cribas de varios tamaños. Había una que era más ancha, que era pa desengranzar, que se quedara la granza y el trigo cayera. Luego había otra, que era el arnero, que si había tierra, la tierra que había se caía…” (Rebollosa)

“Se solía meter antes el grano que la paja. La criba anchera se llamaba a una criba, la que era pa desengranzar, después la que había pa cribar el trigo, que ya quedaba el trigo limpio, todavía luego un arnero, por si había tierra, que caía la tierra. Luego había un arnerillo, pequeñito, muy espesito, pa la tierra, pa los culos que se llamaba, porque se levantaba tierra en las eras. Pa la cebada y el centeno servía la misma criba.” (Rebollosa)

“Cuando los días que estabas alventando, si un día no te hacía aire, para aprovechar el tiempo, acribabas el grano ya y te lo llevabas. Lo cogías en sacos, en los costales de tres medias y lo llevabas a la cámara, a los atrojes. Había cribas distintas, pal trigo había una criba triguera, luego la cebadera que se usaba pa la cebada, más grande, con la avena también, y el centeno y el trigo la misma. Y luego estaba el arnero, que cuando hab¡a tierra, entonces ese grano lo pasabas por el arnero, que era más espeso que el trigo, caía la tierra y quedaba el trigo. Los cribos eran de alambre, y otros de piel de oveja. Se le quitaba el pelo a la piel, se estiraba bien en unos aros de madera, se le quitaban los pelos… Los agujeros se hacían a la medida del grano… porque en las cribas el grano caía y la granza quedaba, y en el arnero el trigo quedaba y caía la arena.” (Alcolea)

El cereal se mide con la MEDIA, que a la vez sirve de recipiente para introducirlo en COSTALES de tres MEDIAS. Las mulas lo transportan a las casas, y se sube después a las TROJES (5).

“… Y luego se cogía la media, se llenaba, y se llenaban los costales de tres medias, lo ibas midiendo… cincuenta fanegas, o lo que fuera…” (Alcolea)

“Se iba a guardar el trigo por las noches, a dormir allí en la era. Luego el grano se almacenaba en las c maras, en los atrojes, en la parte de arriba de la casa.” (Rebollosa)

“Arriba en el piso alto de la casa están los atrojes, cada uno es un apartao. En uno va el trigo, en otro la cebada, en otro la avena…” (Rebollosa)

“Luego se acribaba, luego se medía, y a casa con los costales. Los costales eran de lana, de lienzo. Los hacían en Atienza. El que más y el que menos tenía lana  y ovejas. Venían los cardadores y la cardaban, luego la hilaban con unos tornos, la hacían ovillos. Luego eso lo llevaban a donde lo hacían en Atienza, y allí hacían los costales y esas cosas. tenías que pagar al que hacía los sacos, la lana ya la llevaba cada uno, tu pagabas el trabajo de hacerlos. El trigo se medía con una media. Luego había otras medidas, otra igual que la media, pero sólo la mitad, los tres celemines, y luego           había el celemín, hecho del mismo modo, pero más pequeño, y luego el cuartillo.” (Rebollosa)

Estos paisanos tienen su sistema de medidas, como lo tiene cada región o, incluso, cada provincia, hasta la unificación métrica total.

“Las medidas eran… lo más alto la fanega, la media que son seis celemines, la fanega son doce celemines, el celemín cuatro cuartillos…” (Alcolea)

Cuando el grano se mide con la MEDIA, se habla de hacerlo A RASERO o A COLMAO. Normalmente se hace A COLMAO, ya sea para medir lo  obtenido en la cosecha, o lo que tienes que pagar por “la iguala” del médico o de cualquier otro vecino que hace labores de pastor u otro oficio complementario a la agricultura. Pasar el RASERO por la MEDIA está mal visto en estos casos.

Medir el grano es importante para el labrador, porque de ese modo no sólo sabe lo que tiene, sino también lo que le han producido las tierras.

“Aquí se decía que el trigo ha dao tanto, la avena tanto, según las fanegas que habías sembrao, se sabía cómo te pagaba, a siete fanegas o a ocho fanegas la fanega sembrada…” (Rebollosa)

“Me ha dado con diez, me ha dado con cinco, o con doce, se refería a que le había pagado la tierra, de una fanega ha cogido diez, o cinco, o doce. Cuando ya ibas metiendo el grano a los atrojes, como lo ibas midiendo, decían… Pues yo tengo diez fanegas sembradas y he cogido ciento venticinco, pues me ha dado con doce.” (Alcolea)

La  economía con la que nos hemos encontrado no es puramente de subsistencia, ya que el principal producto no se queda todo en casa (como otros cereales o legumbres). La venta de trigo en los mercados de Jadraque o Sigüenza, por ejemplo, es una parte importante de la renta anual de muchas casas (6).

“El trigo… pa comer, pa vender… y pa dormir encima de él en las fiestas del pueblo…” (Rebollosa) (7)

“Aquí llevábamos el trigo a vender a Sigüenza. Yo he ido muchas veces de joven con tres mulas, hasta que hicieron el Servicio Nacional del Trigo. Antes se llevaba en caballerías a los graneros. Luego había tres o cuatro almacenes que compraban. En Jadraque había otros dos. Ibas allí y te lo compraban en cuanto llegabas. El trigo lo llevabas el día que querías. El precio de la venta no variaba mucho, un almacén al mojor te pagaba un real más que otro… ellos estaban siempre picaos. Y claro, lo que es que había que llevarlo más limpio que ahora se lleva. Porque ahora lo meten en           camiones con paja que no lo limpian bien, en aquellos tiempos el trigo no llevaba ni paja ni ná.” (Rebollosa)

“El trigo se almacenaba en los trojes y luego se llevaba a Sigüenza a vender, lo llevabas el día que quisieras. Aquí se quedaban con el trigo que hiciera falta pal pan, lo demás se vendía todo. Y había quien le sobraba avena o centeno y lo vendía.” (Rebollosa)

Ya hemos adelantado antes que el trigo también es el modo de pago a las personas que hacen determinados servicios al pueblo o a la casa: el MEDICO, el HERRERO, el MULETERO, el VAQUERO, el CABRERO, el VETERINARIO, antiguamente el PORQUERO… (8)

“Decían… me tienen que dar cincuenta fanegas, por ejemplo, el veterinario es el que lo decía, y el médico igual. El médico por vecinos y el veterinario por ganaos, y el secretario lo distribuía por ganaos, y así se pagaba.” (Alcolea)

“Luego, al vaquero le pagaban en setiembre… estos señores cobraban a base de trigo, nada más cosechar a pagarle al muletero, al cabrero, a todos esos…” (Alcolea)

Por otro lado, la paja, hoy un producto desechable para la economía urbana, es para estas gentes de capital importancia: alimento para los animales, elemento esencial para hacer la BASURA, un modo de alimentar la HORNILLA para calentar el PUCHERO.

La paja se lleva desde la ERA a los PAJARES en las mulas preparadas con ANGUERAS, redes acopladas a una estructura de madera que lleva el animal sobre la ALBARDA.

“Se levantaban muy de noche, a las cinco de la mañana, antes que calentara el sol, para meter la paja… te tomabas una copa de aguardiente y a trabajar.” (Rebollosa)

“Por las mañanas te levantabas a las cuatro o a las cinco, y hasta las diez metías la paja. A la vez que habías alventao ya, pues por la mañana, antes de que calentara el sol metías la paja al pajar, de no ser que hiciera aire. Echabas la paja con unas bielas… que si hacía aire, echabas la paja a las angueras y te cegaba la paja. La anguera eran palos largos, y en el centro tenía como unas amugas, que va unido, y se enganchaba la cincha ahí, y luego unos senos de c ¤amo, unas mallas… no era muy tupida…” (Alcolea)

“La mula se aparejaba con la anguera, una red y cuatro palos. Luego, al echar la paja, abría y se juntaba la paja casi por debajo las mulas. Los senos que se llamaban, los senos de las angueras, que se compraban en Atienza… Se solía meter la paja casi de noche… yo estaba algunos días, empezar al anochecer y terminar a las nueve o las diez de la noche, toda la noche… y mejor, porque la paja está fresca y no te se pega y no sudas, pero con el sol, empiezas a sudar…” (Rebollosa)

“Luego también quedaban montones de paja, que luego se echaban a la basura, pero la mayor parte se llevaba en la anguera al pajar.” (Rebollosa)

La paja se lleva a los pajares. Estos pueden estar dentro de la casa, en las CASILLAS, o formar un edifico aparte. Estos sencillos y rústicos edificios, con puerta y PIQUERA para meter la paja, están separados del resto del pueblo por motivos de seguridad frente a posibles incendios .

“Había pajares donde se metía la paja y la hierba, allí se metía la hierba que se dallaba en el mes de julio. Era según la situación de cada uno… también se metía en las cámaras paja y hierba. Siempre tenías encima de las cuadras, tenías un hueco en las casas que no lo utilizabas, pues allí iba el pajar. En Alcolea era el pajar aparte de la casa, en Rebollosa, según…” (Alcolea)

“En Rebollosa las casillas tienen dos pisos, una planta baja para las ovejas, y la planta de arriba el pajar. En Alcolea los pajares era na más que pa meter la paja.” (Rebollosa)

“En Alcolea la paja se metía en los pajares por las piqueras que estaban por detrás, aprovechando la pendiente donde estaban los pajares…” (Alcolea)

“Pa meter la paja se tenían que juntar unos cuantos. Dos tenían que estar cargando con las bielas las angueras pal pajar. Luego al llegar al pajar estaba otro en la piquera pa tirar la paja… y el que sufría era el que estaba dentro del pajar… y el de la piquera como se levantara aire… ese también fumaba de cojones. Los que mejor estaban eran los que estaban cargando. Había casas que tenían el pajar dentro de la misma casa, pegao a las cuadras, en el mismo solar. El que estaba dentro tenía que ir horqueando pa to los laos, y pisarla bien, que se apretara, que si no en cuatro angueras, ya no cabe en el pajar, y eso que la de trillo se aprieta mejor que la otra.” (Rebollosa)

La paja luego se va  gastando a lo largo del año para los servicios que antes mencionamos, alimentar, hacer BASURA, calentar. También es  elemento imprescindible para hacer ADOBES.

“La paja se usaba pa cama pa cerdos, ovejas, o vacas o mulas. Y luego pa comer. Se les echaba primero paja y luego la cebada, se le daba media vuelta y se la comían revuelta, y luego eso mismo para cama, las mulas mismas la tiraban…” (Rebollosa)

“La paja también se usaba en las cocinas pal fuego, pa comer los animales, y se hacía basura, montones de paja, lo dejaban y luego se pudría, con lo que sacaban de las cuadras y eso se hacían los muladares…” (Rebollosa)

“Los adobes se hacen con paja y barro… nosotros en un bacho los amasamos ahí descalzos, amasando la pasta esa con los pies…” (Rebollosa)

La paja se puede convertir también en elemento de intercambio con otros pueblos.

“Las sillas y las mesas eran de pino, que se compraban a los serranos, a los que venían al intercambio… escaleras, canales, asientos, mesas… los de Albendiego, Condemios, Galbe… todos venían con carretas de vacas, y estos señores traían todas estas cosas, y lo vendían y lo hacían a cambio de paja pa lo animales. Ellos llevaban la paja, porque somos productores de cereales y somos pobres de madera…” (Alcolea)

Entre los diversos tipos de paja que se obtienen, la de centeno parece tener usos m s especializados. El BALAGO de centeno, apreciado por los ALBARDEROS, sirve entre los vecinos para techar TAINAS, hacer ATADEROS de trigo, y de otros productos como la hierba seca dallada en junio, alimento importante del ganado en invierno (9).

“Cogías unos haces de centeno, los mejores que te parecían, los más largos, y los cogías por las cabezas, se sacudía en el trillo pa que soltara el grano… caía a la parva…” (Rebollosa)

“La paja de centeno se empleaba pa las colleras y las albardas… nosotros no las empleábamos, pero el que se dedicaba de albardero decía… Oye, el día que vas a echar el centeno me avisas, que quiero sacar paja… Luego, también, aquí hubo dos tainas con techo de paja de centeno… y todos los años le ponían paja, y no se calaba, tenía un buen tomo… y to los años la iba reponiendo…” (Rebollosa)

“Aquí se sacaba mucho b lago del centeno, bálago pa atar la hierba. El b lago se sacaba, se esgargolaba, quitar el grano, en la media o en los trillos. Ponías la media volcada y esgargolabas, y en el trillo lo mismo. Entonces salía tol grano, y de la paja salían ataderos. Pero eso era cuando llegaba junio, que era cuando se dallaban las fincas, se segaba con una guadaña. Pues eso, el bálago, lo mojabas y lo hacías ataderos, se ataba y se hacía como un ñudo. La hierba se cogía en muchos praos que hay por ahí…” (Rebollosa)

El día que se mete la paja en los PAJARES, el AMO o la familia que lo hace da una merienda especial, circunstancia a destacar, sabiendo ya que estos paisanos no suelen hacer ni en la siega ni en la TRILLA ninguna celebración que realce esas labores. Los que participan en el almacenamiento de la paja son invitados por la casa, por supuesto, familiares o amigos.

“Aquí no había comida especial… bueno, cuando metían paja había una comida especial, pues porque mayormente pa meter la paja pues se tenían que juntar unos cuantos, dos tenían que estar cargando las angueras con las bielas, otros dos pal pajar…” (Rebollosa)

“Cuando se metía la paja se comía o se almorzaba los que habían metido la paja. Si había de la familia, pues esos se ayudaban… si había dos que iban a ayudar a su tío, pues a esos se invitaba…” (Rebollosa)

“No solía haber fiestas especiales alrededor del verano… cuando se metía la paja se les daba el desayuno, los chorizos y lomo… otras cosa no.”(Rebollosa)

“En Alcolea, cuando se metía la paja… los abuelos, los nietos, los tíos o así, como había que meter la paja a los pajares, por la mañana te arreaban el aguardiente, y luego a la salida del sol te daban unos cachos de jamón, y luego a eso de las once, que ya calentaba el sol, dejabas de meter la paja, te ibas a su casa y almorzabas unas patatas con bacalao o algo así.” (Alcolea)

Más que una fiesta, es una “distinción” que se tiene con las personas que colaboran en el penoso trabajo de meter la paja en los PAJARES.

En la TRILLA se ha reducido la actividad al nivel familiar, excepto si la casa ha contratado ACARREADOR o AGOSTERO. Los signos de lenguaje ecológico están conformados por la adaptación al momento climático, el más caluroso del año. Cierto informante me dijo una vez que “más desgrana el sol que cualquier instrumento…”. Los signos de lenguaje social se reducen a la ayuda poco habitual de vecinos y familiares, salvo al final, en la actividad de meter la paja al pajar, que en los dos pueblos es normal, y a la distribución del trabajo entre los miembros de la familia.

Después de la TRILLA, el agricultor que ha tenido una cosecha aceptable respira tranquilo porque ha depositado en sus TROJES la seguridad para un año más.

Posteado por: rebollosalcolea | septiembre 27, 2010

La trilla 1.

LA TRILLA. 1.

(Publicado en Cuadernos de Etnología de Guadalajara)

En la península ibérica se han podido documentar diversas maneras de realizar la separación del grano de la espiga antes de la mecanización de estos trabajos. Conocemos pueblos que utilizan caballerías dentro de la parva, azuzándolos para que pisoteen constantemente la cosecha. Otros toman directamente las gavillas y las golpean contra una piedra o una tabla para que salte el grano. Generalizado por el noroeste, norte y noreste de Iberia está el método de golpear la mies extendida en la ERA con MALLOS o MANALES para desgranar la espiga. También existe en algunos lugares de la península el uso de un rodillo de piedra tirado por caballerías que aplastan la mies seca haciendo saltar el grano. La forma habitual del centro de la península es el TRILLO, instrumento que tiene en el pueblo segoviano de Cantalejo sus más famosos artesanos: un bastidor de tablas con pedernales cortantes incrustados que tumbado sobre la mies desmenuza la paja y desgrana la espiga, al ser tirado por una pareja de animales. También se conocen TRILLOS de sierra y TRILLOS, en cierto modo, mecanizados, de ruedas dentadas, pero éstos últimos se han utilizado poco. (1)

Los pueblos objeto de este estudio, pueblos del Alto Henares, son conscientes de que ellos han tardado en abandonar el sistema tradicional del TRILLO, pasando, sin etapas intermedias, a la cosechadora, que ya lo hace todo en la misma tierra. Pocas trilladoras mecánicas han conocido estos paisanos.

No hemos encontrado aspectos comunitarios llamativos en esta labor tan marcados como los que aparecen en las zonas norte y noreste de la península, donde tradicionalmente han desgranado el cereal con MALLO o MANAL, exigiendo esta labor la participación de bastantes vecinos del pueblo en la MALLA o MAJA de cada particular (2). El uso del TRILLO con mulas, más potente y efectivo que el simple MALLO, reduce la actividad a la familia, y, si es el caso, a algunos criados, AGOSTEROS o TRILLADORES, que ayudan en la TRILLA o en el traslado de los productos obtenidos: paja y grano. Las ayudas entre vecinos que excepcionalmente aparecen no son habituales.

La ERA es el lugar donde se realiza la TRILLA, espacio que debe estar en un campo abierto y accesible a los vientos, necesarios para limpiar el grano.

Con el ACARREO de la mies se han ido formando CINAS en la suerte o espacio de ERA que tiene cada paisano. En algunos casos también llaman SIERRAS a estos montones, tal vez reafirmando la abundancia de cosecha o la altura de la CINA.

“El cereal se llevaba a la era. Se hacían cinas… ibas poniendo un fajo encima de otro y hacías montones.” (Alcolea)

“Para amontonar la mies en la era se hacían cinas. Decíamos… Vaya pez que tiene ese… que era larga la cina. Se hacía en pirámide y se remataba arriba, y se ponían los haces al revés, para que el agua no dañara. Se empezaba muy abierto de abajo y se iba cerrando por arriba, y luego arriba dos haces…” (Rebollosa)

“Se cargaban los haces en las mulas, no había carros. Luego se traía a las eras, y en las eras se hacían unas sierras. Se traía en las mulas con la albarda y las amugas. Se amontonaba todo en cinas o sierras. Las eras estaban en Rebollosa junto a la carretera, en la Galiana. En las eras estaba la cina de la avena, en otro lao estaba el centeno, en otro lao estaba la cebá, en otro lao estaban las almortas…” (Rebollosa)

Rebollosa tiene sus eras en la Galiana, la cañada de ganado trashumante. Este pueblo ha cambiado su situación debido a diversos incendios generales, acabando por ubicar sus casas en las antiguas ERAS, que estarían junto a la Galiana, por lo que han tenido que utilizar como ERAS la misma Galiana, espacio abierto, llano y cercano a las casas.

“Aquí se quemó este pueblo casi todo… la madre de esta vivía ahí abajo… y se les quemó todo, ese barrio, tol centro se quemó, los dos laos. Estaban todas las casas juntas. Llegó un día de estos locos de aire, y cruzaban las llamas la calle… Ha habido muchos incendios, yo he conocido tres o cuatro.” (Rebollosa)

En ambos pueblos cada vecino tiene su parte en la ERA y cuida este espacio preparándolo para la TRILLA.

“Las eras se tenían vedadas y en el mes de junio se metían las mulas o se dallaban, y si no, se metía el ganao mayor, y luego esa hierba, si se había dallao, o lo que cagaran las mulas, montones de estiércol, se limpiaba, y si había hierba seca vieja, la limpiabas bien dejabas la era lisa, se dejaba lo m s liso posible. La barríamos, era de hierba toda, como un prao, se le quitaba la hierba alta, los cardos, las piedras, y allí se hacinaba.” (Alcolea)

“Aquí en Rebollosa las eras era la Galiana, la cañada, o sea, que era del Estao, no era del pueblo ninguna. Cada uno respetaba su lao, cada uno sabía el trozo de cada uno… los que se llevaban bien, pero los que se llevaban mal no se pasaban un milímetro. Otros que se llevaban bien…Oye, que tengo que echar una parva y no tengo anchura…pues cedía un poco.” (Rebollosa)

Las ERAS están cerca de las casas, por lo que no se hacen necesarias las CASETAS de ERA para guardar los aperos de labor, como se da en la vecina Soria. Guardan los instrumentos de TRILLAR en las CASILLAS, los PAJARES o en las mismas casas del pueblo.

“En las eras no había casetas, se guardaban los aparejos en las casas, en las cuadras donde estaban los animales.” (Rebollosa)

“No había casetas en las eras, en Angón , aquí cerca, sí, para guardar los aperos de la trilla, el trillo, la aventadora, las horcas, o sea, los arreos del verano, las escobas…” (Rebollosa)

Una vez ACARREADA la mies comienza la TRILLA. También es normal ACARREAR y TRILLAR a la vez, según las posibilidades de la casa, ya que la variedad de cereales obliga a hacer distintas CINAS, TRILLARLAS, e ir dejando sitio para nuevas PARVAS.

“La trilla duraba según lo que tuvieran… por término medio se tiraban el que m s y el que menos ocho o diez días. El que tenía m s se tiraba quince días.” (Alcolea)

“La trilla siempre se empezaba pal 25 de Julio, y en veinte días se ventilaba la gente la trilla… el día  del Santiago se liaban con la trilla, y aquí en Rebollosa no se paraba porque era por la ilusión de que en la fiesta ya no se hiciesen trabajos, había que terminar para San Roque.” (Rebollosa)

“Trigo, cebada, centeno, avena, yeros, almortas, algarrobas, todo se trillaba en la era. El centeno, al mojor, el más alto se sacudía para guardar la paja.” (Alcolea)

“Se trillaba todo… la avena, y después la cebá y luego el trigo, y lo último el centeno. No se mezclaba, se separaba todo bien, y en la c mara se almacenaba en atrojes.” (Rebollosa)

“Se empezaba trillando la cebada, que era lo más jodío, se tardaba… depende cada uno lo que tuviera. Pero es que la cebada era mu jodío, porque es que picaba mucho, el tamo que se hace de la raspa, pues eso picaba que rabiaba, y el trigo también picaba… lo que menos picaba era la avena. Primero se trillaba la cebada, después el trigo, y luego, si había centeno, lo último.” (Rebollosa)

En el trabajo de la TRILLA podemos distinguir tres situaciones: la preparación de la PARVA, la TRILLA misma, y la creación del MONTÓN o resultado bruto de la TRILLA.

En un primer momento el paisano desmonta la CINA, abre los HACES o FAJOS y forma la PARVA en círculo, con un tamaño suficiente para un día de trabajo.

“En una trilla se desataban los fajos. Hacías la parva, la hacías en redondo, de quince o veinte cargas, y cogía una altura de medio metro. Y con una horca ibas deshaciendo los fajos y cruzando las cargas pa un lao y pal otro, remover en redondo. Con una horca de madera se deshacían los fajos…” (Alcolea)

“La cina se empezaba por una punta, si había que echar diez cargas o quince cargas, pa una parva, pal día. Una yunta te lo trillaba en un día. Para hacer la parva iban echando los haces, los chicos y las mujeres iban soltando, al mojor yo los iba tirando desde la cina, y los chicos y la mujer me iban haciendo lo que es el cerco. Yo luego cogía una horca de madera y lo iba esparpajando, pa que se fuera cada espiga por su lao. Luego la mujer subía a hacerme el desayuno y yo cuando había esparpajao subía a almorzar.” (Rebollosa)

“Se hacía la parva en redondo. Primero se deshacían los haces, se hacía la parva, se espajaba con unas horcas. La parva quedaba de medio metro, pero a las dos vueltas bajaba. En una parva se utilizaban ventitantas cargas, m s de doscientos haces, y si se tenían dos yuntas de mulas, se echaban cuarenta cargas. Una parva duraba un día, ya echabas parva para un día. Había veces que echabas parva para dos días, pero eso era raro.” (Rebollosa)

Los medios fundamentales para TRILLAR son el TRILLO y la YUNTA de mulas. Quien realiza esta labor debe conocer o dominar bien a los animales para que éstos mantengan un trabajo constante y repartido por toda la PARVA. Los niños y los ancianos son frecuentes TRILLADORES, ya que se considera un trabajo de poco esfuerzo.

“Pa trillar estaban los niños y los viejos. Los mayores se encargaban de todo el peso, el que se encargaba de echar parva, el que se encargaba de dar vuelta a la parva… el que llevaba la voz cantante… y cogía el trillo y todo, ese era el mayor… Podían estar tus hijos pequeños en la trilla o un acarreador, un peón, pa que trille. Mientras, tú das la vuelta a la parva: era lo más duro. Había veces que empujabas y te daba el mango en el estómago… luego vinieron unos trillos que tenían unos ganchos que daban vuelta a la paja…” (Rebollosa)

“Las mulas pa trillar llevaban unas trilladeras que eran de hilobala, se llamaban trilladeras, y atrás pa enganchar al trillo, llevaba un balancín con unos tiros,y la mula de dentro iba dentro del balancín, y la de fuera se le enganchaba por el lado de adentro…No llevaban yugo, iban a reata… del ramal de una, iba a reata la que iba dentro, y la de dentro pues llevabas tu el ramal cuando ibas encima del trillo…” (Rebollosa)

“Cuando los chicos trillaban, que eran pequeños, pues las mulas los conocían, cogían una rodada y no la soltaban, y había que ir por m s sitios, porque si no eso se trilla y lo demás no…” (Rebollosa)

Con la entrada tardía de la mecanización en estos pueblos, por los años sesenta del presente siglo, en algunas casas el tractor sustituyó por breve tiempo al TIRO de las mulas en la TRILLA.

“El primer tractor que vino aquí trilló los primeros años, llevaba dos o tres trillos y unas piedras encima. Luego ya empezó la cosechadora.” (Rebollosa)

La TRILLA no requiere gran número de instrumentos, salvo las HORCAS necesarias para dar vuelta a la PARVA, labor dura al comienzo, y sustituida con el paso de los años por un mecanismo de ganchos aplicado al TRILLO.

“…Hay horcas de tres dientes o de cuatro. La de tres es el horquillo. También un horquillo es el de dos dientes, que ese se usaba para donde estaba la mies en rama, pa darle la primera vuelta. Era pa echar la parva y pa dar la primera vuelta. Y luego ya usabas horcas según se iba deshaciendo la paja, según se iba machacando. La primera el horquillo, de dos, era una horca con dos dientes, y esa misma pa dar la vuelta, que se daban dos o tres vueltas. Y luego cogías una horca con más dientes.” (Alcolea)

“Para la ERA eran necesarios los trillos, las trilladeras, unos ganchos que llevaba el trillo, dos ganchos, cuando ya se tronchaba y le daban la vuelta y no tenías que darle tú con la horca. Hacían falta horcas, colleras, trilladeras, trillo, quitapones, bozales, pa que las mulas no comieran en la parva…” (Rebollosa)

Hemos dicho que la PARVA se hace para un día de trabajo. Durante esa jornada el paisano y sus mulas, después de dar un sin número de vueltas sobre una PARVA redonda, trituran la paja y desgranan la espiga, quedando el medio metro de paja inicial en una alfombra de espiga, grano y pajaza.

“La trilla era mu dura, era pa las mulas un tiro continuo, tol día andando, y de vez en cuando algún latigazo. Si ibas un poco prete, pues a cascarles pa que corrieran, pa que hicieran la parva, y claro, terminaban rendidas.” (Rebollosa)

“En una parva se utilizaban ventitantas cargas, más de doscientos haces, y si se tenían dos yuntas de mulas se echaban cuarenta cargas. Se podía tener hasta tres y cuatro yuntas de mulas, unas pa un lao y otras pa otro. Se subía la gente al trillo, muchos se sentaban, pero casi por lo regular iban de pie. Lo más duro de la trilla era el polvo, la primera y la segunda vuelta al trigo y al centeno… La primera vez que le dabas luego vuelta a la paja. Pero según le dabas m s vueltas ya no. Se le daba vueltas con unas horcas de diversos gajos, de tres de cuatro, según…” (Rebollosa)

Después de triturar la mies se empieza a hacer el MONTÓN. La forma y situación dependen de la voluntad del AMO y del modo como ha hecho la PARVA en la ERA.

“En un día, si se tenían dos yuntas, que una iba así y la otra a contrapelo, entonces si con una yunta haces venticinco cargas, con dos cincuenta. Y en ese día lo cogías y lo amontonabas, todo en un montón. Al mojor has hecho quince parvas de trigo y después de la primera vas echando las otras, y las vas amontonando con unas rastras, después de estar trillando con una yunta de mulas. Las rastras son unos palos así, y con el yugo en las mulas se arrastra todo al montón. Cuando se hacía el montón fuera de la parva… Pero había otro sistema, si la situación de la era te lo permitía, o  sea, que no tenías espacio, entonces hacías el montón en medio de la era, y al otro día, alrededor del montón echabas la parva y la volvías a amontonar, eso era hacer el montón, la paja trillada, el grano, la granza, todo unido hasta que no se alventaba.” (Alcolea)

“Cuando ya la cosa iba bien por la tarde, se cogía la rastra y al montón, o si lo hacías en medio, con las mismas horcas, y los chicos con los rastros de madera iban arrimando la parva. Si era el montón a un lado de la parva pues se cogía la yunta con un yugo y se tiraba del rastro y se llevaba la parva al montón, las mulas las apurabas y las subías lo más que podías, y luego ya con las horcas lo ibas amontonando como querías dejarlo.” (Alcolea)

“Dejabas la horca y cogías la yunta pa trillar… luego después  había rastros de hierro, rastros de madera pa recoger por la tarde la parva. Yo siempre la recogía en el medio, otros a un lado. Yo siempre luego hacía la parva alrededor del montón. Otros al mojor con una rastra lo sacaban un poco desviao… esto lo hacían con un rastro que se enganchaba a las mulas, eran dos tablas           unidas y un palo pa sujetarte tú, y tú te enganchabas y otro iba tirando de la yunta…” (Rebollosa)

“Pa trillar se hacía la parva en redondo. Había veces que se amontonaba en medio, y alrededor echabas otra parva. Eso no era normal, eso era cuando estabas prete, o sea, que andabas mal en las eras. Es que si lo hacías a un lado el montón, cuando había aire podías arbelar ya, y del otro modo en medio no, no podías tocarlo hasta que no hubieras terminao. Y cuando hacía aire, si tenías el montón a un lao, los chicos estaban trillando  y el amo ya estaba arbelando.” (Rebollosa)

La labor es lenta, tranquila, y aparentemente sin contratiempos, salvo los imprevistos típicos en este trabajo, el agua y el fuego.

“Cuando te pillaba la parva a mitad de trilla y caía  una tormenta, entonces, si llovía mucho, entonces era un problema, se tenía que empezar a hacer carriles, y luego ir barriendo pa que no se agarrara el trigo en el suelo, hasta que eso, a fuerza de darle vueltas se secaba. Nunca he visto fuegos en las eras. Las eras estaban alejadas de sitios donde puede haber fuegos…” (Alcolea)

“Se iba trabajando según daba el tiempo y las personas que lo hacían. Si llovía, a levantarlo cuanto antes, porque si lo tenías alventao y llovía, el trigo se te mojaba y era malo, que se te mojaba la paja también era malo… luego ibas a meter la paja y tenías que quitar por encima lo que estaba mojao… esto de mojarse ocurría muchas veces…” (Alcolea)

“A veces una tormenta te ha pillao una parva, te la ha mojado y te has tirado quince días con ella… me acuerdo un año que todas las tardes había tormenta y el tiempo pa hacer una parva nos llegaba raspao…y había que barrer el solar enseguida…” (Rebollosa)

Al igual que en la siega, no hemos encontrado signos llamativos que demuestren de un modo m s expansivo la alegría de recoger la mies, como ocurre en el noroeste ibérico. Sea por el carácter austero de los celtibéricos, cuestión dudosa y difícil de demostrar conociendo a nuestros informantes, alegres y abiertos, sea por el modo individual y familiar del trabajo, aspecto más

verosímil, la TRILLA no ofrece signos lúdicos ni festivos destacables. Su ambiente, las comidas, la relación entre vecinos, etc. no se sale de las pautas normales de otras actividades (3).

“Las trillas, cada uno hacía la suya. Cada uno tenía sitio destinao para él solo. Las eras eran pequeñas. Cada uno su comida y su todo… no había actividad de todos juntos.” (Alcolea)

“En la era lo único que se hacía era merendar por la tarde, antes de terminar de trillar, cuando ya iba la cosa bien, y luego se cogía la rastra y al montón.” (Rebollosa)

Las ayudas entre los vecinos en este trabajo son poco frecuentes, y si las hay, sólo entre familiares, como vimos también en los trabajos de la siega. En Rebollosa, el hecho de que todos quieren “terminar las ERAS para San Roque“, favorece la colaboración en los últimos días de la TRILLA.

“No solía haber fiestas alrededor de estos trabajos, sólo cuando se metía la paja.” (Rebollosa)

“Ayudarse era sólo entre amigos o entre familiares. Si venía una tormenta y tu tenías amontonao y veías que al vecino le iba a pillar la parva, rápidamente ibas a ayudarle. En eso sí, en un caso de emergencia, de necesidad.” (Alcolea)

“Se ayudaban en la trilla… que al mojor uno estaba a la orilla de la era, iba con la yunta a ayudarle a  otro. Y si venía una tormenta, que uno tenía que amontonar o una cosa de esas, pues el que no tenía na que hacer, pues iba a ayudarle en las eras, a darle la vuelta a la parva o a arbelar… era duro, lo que más entre amigos, linderos, familiares… la gente se ayudaba m s que hoy.” (Rebollosa)

“Cuando venía lo de la siega y la trilla se cortaba t¢ lo de los bailes (4), pero antes había muchos… luego en la fiesta de San Roque… Uy, no había poco anhelo por terminar pa la fiesta… Madre, todo era por terminar pa la fiesta…” (Rebollosa)

“Aquí no se paraba en la trilla, pero era por eso aquella ilusión que había que la fiesta se hiciese sin  nada en las eras, había que terminar. Luego, quien iba retrasao un poco, y a lo último, todos iban a ayudarle.” (Rebollosa)

En general, el informante suele seguir en sus juicios el famoso dicho: “cualquier tiempo pasado fue mejor“. El paisano, hablando de la colaboración desinteresada de unos en la labor de otros, destaca que antes se ayudaban más, y que ahora cada uno va a lo suyo. El análisis de este sentimiento es sencillo. Todo el proceso de la obtención del pan es marcadamente familiar, y los aspectos comunitario o intervecinal  se realizan por necesidad y limitación de la propia capacidad, no por altruismo o caridad cristiana, salvo el testimonio de los vecinos de Rebollosa, a los que la fiesta del pueblo les motiva a tener terminadas todas las labores de las ERAS y a ayudar al que no las tenga terminadas. Los que piensan que ha habido mayor colaboración en tiempos pasados olvidan que el modelo de vida que se vive hoy día, si no lo es, al menos aspira a ser urbano en las zonas rurales. Es marcadamente individualista, frente al tradicional modelo rural, necesariamente interdependiente, que parece haber desaparecido.

A la vez que TRILLAN los cereales tienen que “aviar” el resto de productos TRILLABLES, esto es, las legumbres: garbanzos, veza, almortas, yeros, algarrobas… que también ocupan tiempo y espacio en la ERA de nuestros paisanos.

“La algarroba, la veza y los yeros se cogían por san Pedro, se trillaban… Era lo primero que se cogía y se trillaba. La veza se segaba con hoces y la algarroba si estaba alta se segaba, y si no se arrancaba como los garbanzos. Los yeros se arrancaban se segaban o se dallaban. La paja de la almorta, de los yeros, del garbanzo, de todo eso, era de mucho alimento pal ganao de rumio. Se hacían fajos, se llevaba a la era, acarrearlo, metido en engueras o en fajos grandes. Una vez en           la era se trillaban y la paja al pajar. Todo esto en san Pedro, antes de meterte en el trigo. Pero es que el yero y la veza y todo esto eran cosas pequeñas. Cada cosa se trillaba separao. Los garbanzos era más tarde, cuando la trilla del trigo. “ (Alcolea)

“En la trilla, lo primero que tenías que hacer por las mañanas, segar garbanzos o almortas, y hasta las nueve o las diez, pues a coger garbanzos.” (Rebollosa)

“Garbanzos se sembraban muchos. Yo algunas veces he cogido hasta seis fanegas de garbanzos. Y se hacía una parva pequeña con ellos, se metía el trillo. La paja del garbanzo era muy buena pa las ovejas. Y otras veces si no tenías muchos, pues en vez de trillarlos, se llevaban a la era, le pegabas cuatro palos, quitabas los palotes y luego a pisarles con los pies, o machacarlos, se quedaba la ayuca, y salían uno o dos garbanzos de cada una…” (Rebollosa)



Posteado por: rebollosalcolea | septiembre 16, 2010

La siega 2.

La siega 2.

(Publicado en Cuadernos de Etnología de Guadalajara)

Una vez atados los FAJOS, se van colocando en grupos de diez o doce sobre el PEAZO, perpendiculares a los lomos de la tierra, si ésta está  sembrada a RAJALOMO. De este modo se forman CARGAS, esto es, montones que teóricamente cargar  una mula en cada viaje. Las cargas pueden dejarse esparcidas por el PEAZO o pueden agruparse formando una SIERRA. Algún informante considera este último sistema un modo de presumir de la gran cosecha obtenida en el PEAZO.

“Segábamos, atábamos, otros detrás haciendo montones. Las cargas eran de diez haces, de diez o doce fajos de trigo o cebada. Se amontonaban bien colocaditos, bien  puestos, de cuatro, tres, dos, uno…como un triángulo, para si llovía que no se mojaran. Al mojor en una finca que ves allá muchos fajos de mies, los ponías todos juntos, hacías cargas todas así seguidas para que la gente viera…Mira qué montones le han salido allí.” (Rebollosa)

“Se iba segando, y mayormente se iba dejando en las fincas, se ataba, se hacían cargas, cada carga eran diez haces atados, las cargas se colocaban mayormente sobre los surcos, atravesadas, porque antes estaba todo a rajalomo.” (Rebollosa)

“…Y luego había que juntar las cargas, cada carga eran diez o doce haces. Pues como aquí estaba a rajalomo, el que m s y el que menos, si llovía, que había cada tormenta de la leche… que abajo cayera agua y se encharcara… pues no le llegaba a la mies. Se ponían dos, dos encima (cuatro), y otro encima (cinco) y seguidamente pegaos a esos cinco otros cinco. En caso que viniera pedrisco, el lao que está  pegao junto al otro, pues no le daba la piedra a esas espigas. Mayormente, como se cargaba en las mulas, pues hacías una  carga aquí, otra allí…” (Rebollosa)

“En el campo se hacían las cargas, y una carga eran diez haces. Se iban colocando una aquí y otra allá. Se hacían con cinco a cada lado, juntos. Se ponían dos, encima de esas otras dos, y luego otra en medio, y de la otra parte igual, pero junto, pegándose uno a otro. Y había veces que por chulería o por lo que fuera, juntaban tres o cuatro cargas juntas, y quedaba una fila seguida, una sierra que decían…” (Rebollosa)

Hacer CARGAS en el PEAZO tiene también la función de madurar la espiga todavía poco hecha. A esto se le llama EMPANAR el trigo CEROLLO. El ACARREO se demora, y se tiene la CARGA en el PEAZO, a la intemperie y al sol, para que acabe el ciclo. Esta circunstancia puede ocurrir si los PEONES AJUSTADOS han venido un poco antes de tiempo y hay que darles trabajo para que no se marchen a otro pueblo.

“Se segaba y se solían hacer montones, cargas en la tierra, y esto que está  un poquito verde, este trigo se empana solo, que se regranaba solo, ocho o diez días, hasta que llegaba el momento de llevarlo a la era.” (Alcolea)

“Cuando estás segando, si la mies no está bien seca y pesa mucho… pues cuando vas a los quince días ya está  seco, pesa menos, está embebido, aplastao, había mermao.” Alcolea)

“La mies tenía que estar seca. Si segabas tierno, que estuviera la mies un poco tierna, convenía dejarla en los peazos y no llevarla a las eras, que eso fermentara. Si está  tierno y lo dejabas en cargas, se iba secando, y eso se llamaba empanar el trigo o la cebada.           Es que si venían los segadores contrataos antes de tiempo, que se segaba un poco cerollo, que no estaba muy seco, entonces se hacían montones en las tierras hasta que se empanaba.” (Alcolea)

La siega es una labor de sol a sol. Si hubiera que establecer un horario de trabajo, los momentos de comer marcarían el ritmo de la actividad. Se levantan al salir el sol, y empiezan a segar con la primera luz del día. Organizan la jornada en tiempos de unas dos horas de trabajo, separados por descansos para comer. También hay que tener en cuenta que la distancia de la tierra respecto al pueblo modifica la hora de levantarse, ya que cuanto más lejos está , más temprano lo deben hacer. Incluso se da el caso, como   hemos apuntado anteriormente, de que algunos duermen en la misma tierra.

“Los horarios era de antes de salir el sol hasta que se ponía, doblando el riñón tol día…” (Rebollosa)

“Se empezaba a trabajar en cuanto venía el día. Cuando salía el sol ya estaban segando. Aquí no se tardaba mucho en llegar a las tierras, lo más largo aquí era un poco más de un kilómetro. En otros pueblos se tardaba mucho. En Angón, yo que fui una vez a ayudarle a unos amigos a segar, no a ganar el jornal… Por la noche, cuando de buenas a primeras, estoy en la cama, y me dicen que venga, vamos. Pero a dónde vamos a estas horas si no he dormido…lo encontró raro… pero ya oía a las mulas por la calle pacá  y pallá … Pero cuando llegamos a segar estaba el sol allá en los demonios, y es que tardemos una hora en ir a la finca. Luego estábamos segando avena por la tarde, y dice el amo… Venga chiquitos vamos a ir cargando que luego se hace tarde… y yo le dije que en mi pueblo aún falta una hora para irse… pero cuando llegamos a casa ya se había hecho de noche. “ (Rebollosa)

La comida es abundante y frecuente. Relatando nuestros informantes este aspecto del trabajo de la siega, puede parecer que emplean m s tiempo en comer que en trabajar. El esfuerzo que hay que invertir en esta labor exige una dieta abundante.

“Las comidas eran especiales en estos días. El jamón, los lomos y los chorizos se metían en adobo, en ollas, en aceite, y esos sobrealimentos, el jamón y todo eso, se guardaba para la recolección, para el verano, que se le daba a los peones mucho de comer, hasta que no querían más…era desayuno, comida, merienda y cena…” (Alcolea)

“Se levantaba uno a las seis de la mañana. Te levantabas, te echabas una copa de aguardiente… las mujeres no iban a segar por la mañana , las mujeres iban luego con el almuerzo. Bueno, te echabas tu copita de anís, tus galletitas, te llenabas la bota de vino y caminito… A las nueve ya venía mi madre con el almuerzo… y volvías a trabajar luego, y cada dos o tres manos, un trago vino y un cigarro. Luego a las once los bocadillos. A la una o las dos la comida, y a comer allí debajo Manolo (el sol). Luego a las siete de la  tarde la merienda y luego la cena… de modo que estabas tol día comiendo. Tenías que comer, porque si no, no aguantabas. Primero en casa una copa de anís o un café con leche, luego en el almuerzo unas patatas guisadas, patatas con bacalao, patatas viudas, o migas o una sopa y unos torrendillos (12). Luego a las once te llevaban el bocadillo, a base de chorizo, huevos, lomo… y ya hasta la una y media o las dos, la comida. Unos días un cocido de garbanzos, o se cambiaba a judías, se echaba pata de cerdo, espinazo, pa que estuviera bueno, magro, oreja… Pa la merienda la tortilla, los chorizos…” (Rebollosa)

“Por la mañana a los peones , entonces, se les daba un cacho torta o un dulce y una copa de aguardiente. Eso era el desayuno. Se cogían el camino, y a empezar a segar cuando llegaban. Y luego el chico, el viejo o el amo iban con el burro, iba con el almuerzo. La mujer no iba si había peones, sólo estaba en la cocina pa hacer la comida. Y si no había peones iba a segar y a llevar la comida. Entonces llegaba con el almuerzo, unas migas con chorizos o torreznos. Y luego a las once venían los bocadillos, el chiquillo volvía y la mujer le daba los bocadillos, y a las once se comían los bocadillos, queso, chorizo, lomo, tortilla… En el almuerzo era más variado. Se daban migas con chorizo o patatas con bacalao o con costillas de cerdo, en Alcolea mayormente migas y chorizo. A las once los bocadillos, una comida ligera, siempre con pan. Luego venía la comida con el  cocido ese, los garbanzos, pata de cerdo, hueso, oreja, morcilla, lengua, cecina de oveja… Luego venía la merienda, con chorizos o lomo o tortilla… más cantidad que en los bocadillos. Y luego la gente ya casi no cenaba, porque estaban saturaos… Señor amo, yo no quiero más, decían. La comida era abundante y muy buena.” (Alcolea)

“El vino se traía de Aragón, venían con carros o camiones a venderlo al pueblo. Se llevaba al campo en botas grandes de dos o tres litros. Y si había mucha gente se llevaba en garrafas, y de la garrafa a la bota. Y el agua en botijas, se tenía en las regueras, en las acequias, y si no las había, pues se plantaban unos fajos y se ponían a la sombra, y se ponía una manta y se hacía el ropero, que le llamaban, y allí se metía la comida y la bebida.” (Alcolea) (13)

Todos comen del mismo plato con cuchara o tenedor. Cada uno tiene navaja para cualquier necesidad, incluida la de cortar el chorizo, el jamón y el tocino apoyándose en un buen trozo de pan. Si puede ser, se busca una sombra o una fuente,  pero esto es un caso raro, pues casi todos los informantes destacan la situación de la comida a merced del sol, en el PEAZO, sentados sobre FAJOS, y sólo protegidos por sombreros de paja. No suelen hacer un descanso extra después de comer, una siesta.

“Antes las fuentes estaban preparadas, porque como íbamos a segar o se estaba con el ganao y eso, entonces estaban limpias y con un tejadillo, y lo que es la fuente, el charco, con una piedra…” (Alcolea)

“No había siesta después de comer, allí terminabas de comer y a darle, cuanto más calentaba el sol, mejor. Pa comer, si había un sitio adecuao, una zarza, una paridera, que allí se llamaban tainas, o una pared, o espino o un  árbol o algo que diese sombra, ibas a la sombra allí a comer, pero si no, a pleno sol. Si se ponían unos fajos juntos era pal ropero, se ponía la bota el agua y no más. Pocas sombras había. En mi pueblo ibas a segar y raro era el sitio que tenía sombra.” (Alcolea)

“No había siesta, era raro el amo que quería siesta. Para comer no se iba a las sombras a sentarse, por lo regular se sentaban encima de los haces. Cada uno cogía su haz y se sentaba encima de él. El vino se bebía en botas de piel, y el agua en botijos.” (Rebollosa)

La mujer se responsabiliza de preparar la comida en casa, e incluso la lleva en la CESTA , si no tiene AGOSTERO o ACARREADOR que se encargue de abastecer de agua y vino a los PEONES (14).

“La comida la llevaba una chica de casa o el ama la llevaba en las mulas, en una cesta en la alforja de la mula. No había muchas fuentes, el agua se llevaba en botijos desde casa. El agua lo llevaba el acarreador dos veces al día. El agua siempre estaba fresca, porque se tenía en botijos que siempre la mantenían fresca. Se ponía debajo de unas gavillas, y el vino igual. Eso no se movía de la finca, se iba a beber allí.”(Alcolea)

“Me acuerdo que tuvimos peones de la provincia de Soria, y el primer día que fueron a segar, cuando llevó mi madre el almuerzo por la mañana, cuando terminó de almorzar, dice mi madre que uno sacó como una lima y marcó la cuchara, le hizo una señal el peón. Y mi madre lo miró y cuando fue y terminó cogió la cuchara y vio que estaba señal . Cuando llegó a mediodía, él fue a escape y cogió la cuchara, y mi madre se la dio… y  dijo el peón que era la primera señora que no le tenía que llamar la atención… porque mi madre sabía con qué cuchara había comido. Estuvo siete días con la misma           cuchara… y la cuchara estaba guardada para cuando volviera, y vino dos o tres años más, y comía con su cuchara. Todos comían del mismo plato, pero él con su cuchara.” (Rebollosa)

Todos los informantes describen con dos sentimientos diversos estos días de siega: Por un lado, el trabajo era agotador, sobre todo si la cebada estaba a punto de caerse o el trigo estaba tumbado; pero por otro lado, destacan el buen ambiente de las siegas, la alegría, las canciones, los gritos de los segadores entre sí de un PEAZO a otro… En las noches de los días de  siega todavía algunos PEONES se atreven a improvisar una pequeña fiesta.

“La gente cantaba en la siega… Uy, madre, y por la noche, por ah¡, por las calles… era una alegría. Aquí vías unos cantando, allí vías otros. Y luego se ponían por la calle y menudo jaleo se armaba.” (Rebollosa)

“Canciones las había… venían gentes de peones que  cantaban muy bien, y al mojor, cuando m s calentaba el sol, a medio día… empezaba a salir cantando uno por allí, otro por allá …” (Alcolea) (15)

No hay un día concreto para comenzar a llevar la mies a la ERA. Cada paisano lleva las CARGAS cuando cree conveniente, aunque lo normal es dejarlas en la tierra hasta que termine toda la siega, para transportarlas en dos o tres días.

Destacamos que el término que define esta actividad es ACARREO, pero no tienen carro para transportar la mies. La labor se hace a lomos de una mula dispuesta con AMUGA (16) o, excepcionalmente, ARTOLA. Los paisanos utilizan el término con naturalidad, matizando que por estas tierras no se usan carros para el transporte ya que sería difícil entrar en algunos PEAZOS.

El ACARREO se hace después de segar. En algunas casas lo realiza un ACARREADORCILLO contratado para esta función.

“La mies se amontonaba en cargas, y como los terrenos son escabrosos, allí los carros no entraban, entonces se llevaban con mulas. A mí de chico, cuántas veces se me habrá caído la carga de las mulas…” (Rebollosa)

“Si te tirabas quince días segando, pues ibas dejando la mies, luego cogías, y acto seguido, acarrear, y hasta que terminabas. Porque, fíjate, pa estar acarreando tenías que tener allí un tío… así, como el terreno estaba cerca, pues terminabas en cuatro días.” (Alcolea)

“Luego llegaba el acarreo. Era cuando terminabas. Se hacía a primera hora de la mañana, y por la tarde también, pero por la tarde hacía mucha calor, y luego, además, a las diez o las doce algunos empezaban a trillar. Normalmente se acarreaba todo y luego se empezaba a trillar… Tu fíjate, trabajando las mulas por la mañana en el acarreo y luego trillando…eso las reventaba.” (Rebollosa)

“Si tenías acarreador ibas cargándole cargas mientras  tu ibas segando, y una vez que se terminaba de segar, se acarreaba, se hacían cinas en la era.” (Alcolea)

“El acarreo se hacía en mula, cada uno a su aire, no lo hacíamos todos el mismo día, ni de segar ni de trillar. El que aviaba de segar pues ya se liaba a acarrear. Y aquí¡ se solían dejar las cargas en las tierras y luego en dos o tres días pues te liabas na más que a acarrear. Y había que cuando unos estaban acarreando pues otros estaban aviando a trillar, porque tenían poco o eran más gente. Se cargaba la mula: llevaba una albarda, después una amuga, dos palos con unos travesaños,  y llevaba unas acarreaderas (sogas), una a cada lado, tu ponías un haz, le cogías le enganchabas a la mula…” (Rebollosa)

La mula debe ser cargada por gente con experiencia, aunque luego sea conducida por un chiquillo. Se necesita una determinada técnica para saber nivelar el peso.

“Tu ponías un haz, le cogías y le enganchabas a la amuga, le solías poner dos a cada lado al principio, pero más no solías ponerle porque se daba la vuelta. Y luego tenías que ir al otro lado y cargar otros dos haces a la mula, con las acarreaderas, y los metías con una lazá  y ya no se caían. En cuanto ponías un haz, ponías alante el primero, cogías lo metías por la acarreadora y ponías otro atrás, y luego ponías otro, y otros dos. Algunas eran como una romana, en cuanto echabas un haz en un lao, pues ya tenías que agarrarle, si no se le daba la vuelta. Los haces sí pesaban, sí… y había que echarle cinco haces a cada lao… algunas empezaban a torcer la carga… eran un poco romanas. Había mulas que se sujetaban como demonios para que no se torciera la carga, pero había otras que lo hacían aposta… que había un lao que estaba más húmedo y pesaba más, pues ponías una piedra en el otro lao y aviao…” (Rebollosa)

No es necesario subrayar al final de este apartado los numerosos signos culturales de lenguaje ecológico, social y tradicional que se entrecruzan en la labor de la siega. Este trabajo, concentrado en un mes aproximadamente, cambia la fisonomía habitual de estos pueblos.

Nos encontramos en la cumbre de la actividad para obtener el pan. Las labores de las tierras, la siembra y sus cuidados posteriores han ido subiendo el nivel de signos de lenguaje social hasta culminar en la siega, donde, en numerosos casos, la actividad supera las posibilidades de trabajo de la propia casa. A partir de ahora, en la trilla, la moltura y la cochura del pan, el nivel de participación social disminuye, quedando reducida de nuevo la actividad casi al nivel familiar.

Posteado por: rebollosalcolea | septiembre 14, 2010

La siega.1

LA SIEGA. 1

(Publicado en Cuadernos de Etnología de Guadalajara)

Dentro del desarrollo de las labores que lleva la obtención del pan, entramos ahora en una serie de actividades que implican mayor relación social, mayor número de instrumentos en la relación, y, por tanto, más variedad y originalidad en la expresión cultural.

Si en las anteriores labores el paisano con su YUNTA ha trabajado las tierras de un modo individual, ahora en la siega y en la TRILLA, o en la moltura del cereal y la cocción de la harina amasada, no puede prescindir de “los otros”, ya sea de la misma casa, del pueblo, o de otros pueblos y comarcas. La familia lleva a cabo la siega contratando, si es necesario, AGOSTEROS, ACARREADORCILLOS o cuadrillas de segadores venidos de fuera. En la TRILLA, de nuevo la familia es fundamental para realizarla con eficacia y rapidez, junto con AGOSTEROS y TRILLADORES, dándose también la colaboración esporádica de otros familiares o vecinos del pueblo. En la moltura del PAN es imprescindible contar con un molino, que está en el pueblo a cargo de un molinero o que está en algún pueblo cercano donde las condiciones geográficas favorecen su existencia. Y, por último, en la cocción de la harina amasada para hacer pan (actividad principalmente femenina), si el horno es propio, requiere la participación del hombre en la preparación del mismo, y si el horno es de POYA, se establece una relación entre el que quiere amasar y la familia responsable de el horno de POYA.

Con todo esto subrayamos que la labor de las tierras para cosechar trigo, aparentemente pobre en signos culturales, en los decisivos momentos de la siega, la TRILLA, la moltura y la cocción del PAN, se enriquece con una gran variedad de signos que dan fisonomía cultural propia a las gentes de esta comarca.

La siega comienza pasada la primera quincena del mes de junio, “según viniera el tiempo“. La gran variedad de productos que hay que coger (trigo, cebada, centeno, avena, algarrobas, yeros, almortas, garbanzos…) en un espacio relativamente breve de tiempo, un mes largo , y teniendo en cuenta que todo se hace con la fuerza, pericia y experiencia del segador, da a este trabajo un carácter sistemático y eficiente, como veremos más adelante. Primero se siegan los cereales, siguiendo este orden: centeno, cebada, trigo y avena (1).

“Aquí se empezaba la siega por el 29 de junio, por san Pedro, al mojor ya habíamos segao algún centeno, que ahora no se siembra, pero antes la zona esta que es de arena se sembraba de centeno, lo peor… Luego venía el trigo o la cebada, depende. La avena es lo útimo que se segaba. Solíamos segar el mes de Julio y algún día de agosto.” (Rebollosa)

“La siega empezaba…dependía, según viniera el tiempo, unas veces empezaba en san Pedro, otras el 11 de junio, ocho días antes, ocho días después. Aquí primero se empezaba a segar el centeno, luego la cebada, luego el trigo…” (Rebollosa)

“La siega se empezaba llegando pal día san Pedro…al 10 o el 12 de junio es cuando se empezaba a segar. Y por un regular el día del Santo (Santiago) ya se había terminao. Y luego se liaban a trillar.” (Rebollosa)

A la vez que siegan los cereales, e incluso ya “metidos de lleno en la trilla” siegan o DALLAN las legumbres para el cocido diario o para el cebo de los animales.

“La algarroba la veza y los yeros… todo esto se cogía en san Pedro, se trillaba y eso era lo primero que se cogía. La veza se segaba con hoces y la algarroba si estaba alta se segaba, y si no se arrancaba como los garbanzos. Los yeros se arrancaban, se segaban o se dallaban… todo esto antes de meterte en el trigo.” (Alcolea)

“Durante la trilla, lo primero que tenías que hacer era unas mañanas que se segaban garbanzos o almortas. Y hasta las nueve o las diez, pues a coger garbanzos… cuando era la trilla, que las mulas estaban con la muletá.” (Rebollosa)

En la siega es necesaria la coordinación del trabajo familiar y la participación de gente de fuera de la casa (obreros, sean niños, jóvenes o experimentados segadores) si los miembros de la familia no abarcan el trabajo a realizar.

“Para la siega se contrataban peones murcianos y alicantinos, venían a segar cuadrillas enteras, y de Alcañiz, de Teruel, pero la mayoría eran valencianos, murcianos y alicantinos. El horario era de sol a sol. El amo pagaba la comida.” (Alcolea)

“Había que meter gente. Porque había quien podía segarlo todo él solo y le sobraba tiempo, y en cambio otros teníamos que meter segadores que venían… de Cáceres, el tío Senén venía de Cáceres… era el jefe de la cuadrilla que estuvo viniendo muchos años a mi casa. Lo que más era murcianos y extremeños.” (Rebollosa)

“Venían entonces peones que se llamaban, el que quería ajustaba, y el que no, pues en familia hacía la siega. Al mojor venía una cuadrilla de 15 o 20, y si uno quería dos, pues iban dos con uno, dos con otro…” (Rebollosa)

Aunque alrededor del día de san Pedro ya se está  en plena labor de la siega, este día suele aprovecharse para que algunas casas necesitadas de obreros contraten en el mercado de Atienza o de Sigüenza un AGOSTERO o un ACARREADORCILLO para ayudar en las tareas del verano a la familia.

“En las casas podía haber un acarreadorcillo, que se ajustaba en el día de san Pedro. Que el acarreador era un chico de 7, 10, 14 años, para acarrear, para llevar las mulas cargadas a las eras. Llevaba la mies, el trigo, la cebada. Le cargaba el amo según iban segando. También podía haber agostero, que se ajustaba de san Pedro a san Miguel, y lo tenían en casa también.” (Alcolea)

“Que una cosa era el acarreadorcillo y otra cosa era el agostero, que mayormente se ajustaban de san Pedro a san Miguel, y el acarreadorcillo era hasta terminar las eras. En san Miguel pues ha cumplido y bien… los agosteros se pagaban… y a los acarreadorcillos igual cinco o siete duros… aún valía yo menos cuando estuve  cuatro años sólo por la comida.” (Alcolea)

“El día de san Pedro se iba a ajustar los acarreadores, chavales de 15, 14 años… de 7, de 8 años… Iban a Atienza y allí había un mercao. Allí había cincuenta chicos que se ofrecían, que se querían ajustar… – Buenas, este chico qué… – Yo soy su padre. ¨ Lo ajusta usted? – Sí. – ¿Cuánto quiere usted por él ?… – Desde hoy mismo al Cristo de Atienza pues… tanto… Hasta ese día se ajustaban los acarreadorcillos, hasta el 14 de setiembre… por 40, 50 pesetas y un par de alpargatas o un par de albarcas. Y ya desde ese día con el amo… muchos llevaban ya el taleguillo de la ropa. El agostero se llamaba más bien a chicos mayores, que valían para todo, y el acarreadorcillo no valía na más  que pa estar en el trillo y acarrear con las mulas…” (Alcolea)

Normalmente no hace falta ir a Atienza, a Sigüenza o a Jadraque a contratar los segadores necesarios para la labor estival. De algún modo, por carta, por ejemplo, ellos están en contacto con el AMO del año anterior, y se ponen de acuerdo en la fecha en la que van a pasar por el pueblo o cuándo prevé el AMO que van a ser necesarios. Los segadores se organizan en cuadrillas y se distribuyen por otras casas, repartiéndose el trabajo, si exceden en número a la necesidad del AMO. Murcianos, alicantinos, valencianos, extremeños… llegan a estas tierras a obtener unas cuantas “perras” para llevar adelante su familia (2).

“Nosotros teníamos una cuadrilla que era de Cáceres, el tío Senén era el jefe de la cuadrilla. Venían normalmente contrataos al precio que cobraban en Jadraque, y  según venían haciendo la cosecha desde Guadalajara, cuando llegaban al pueblo de nosotros ya venían con un precio más o menos ajustao. Los que llevaban años ajustaos en una casa nos decían: Oye, pa tal día vamos, nos escribí¡an por carta . Luego al mojor quedábamos en Jadraque, los lunes… normalmente siempre llegaban a tiempo pa segar la cosecha bien.” (Rebollosa)

“Venían muchos murcianos y alicantinos. En los pueblos grandes había mercao de peones. Entonces tu llegabas… pues yo necesitaba tres peones dos días… no todas las  casas necesitaban peones de fuera… Bastantes los contrataban porque la gente trataba de segarlo todo cuanto antes, por si venía un pedrusco…” (Rebollosa)

“Pa segar venían murcianos y alicantinos, venían muchísimos a segar en cuadrillas. Y esos señores venían al mercao: – Bueno, ustedes, cuántos son  – Pues somos cinco…   – Es que a mí cinco no, no… – Oye, pues yo necesito pa tres días otros  dos, le decía otro. Venga, pues nos los partimos. Y así cogían una cuadrilla… pero menos del cincuenta   por ciento contrataba gente de fuera: señores que no  tenían familia o que tenía muchas tierras, y gente bastante mayor que tenía los hijos casaos y tenía que segar, entonces metía peones…” (Alcolea)

En muchas casas, el peso del trabajo de segar recae en la misma familia propietaria de la labor. El hombre es el responsable de la siega. La mujer también siega, sobre todo si falta el hombre en la casa: entonces la mujer trabaja en el PEAZO como un PEÓN más (3).

“Te liabas y pin, pan, y yo como siempre he estao solo segando pues surco pacá y surco pallá, canto pacá  y canto pallá. A las nueve ya venía mi madre con el almuerzo, y luego a las nueve y media ya venía mi padre de encerrar al ganao… Luego mi madre estaba un rato allí, me arrancaba los ataderos, me echaba las gavillas y luego lo ataba un momento. Ella se venía pa casa y mi padre y yo estábamos toda la mañana.” (Rebollosa)

“Como entonces las casas estaban saturadas de personal, el que no tenía un mozo tenía tres. Las chicas, las jóvenes, iban a segar…” (Rebollosa)

“Segaba el hombre y la mujer. Mi madre se quedó viuda y la pobre iba a segar, y cuando llegaba la siega había dos o tres familias que necesitaban peones, y antes de  empezar a segar iban a mi casa y decían a mi madre: Oye, si vas a segar no te comprometas con ninguno, que vienes conmigo y te pago diez pesetas más que los peones.” (Alcolea)

“En las cuadrillas el que cortaba era el mayoral, y cuando lo hacía yo, pues yo iba cortando y mis hijos  uno a cada lao…” (Rebollosa)

No es norma general, pero hemos encontrado algún testimonio de colaboración entre los vecinos del pueblo, como más adelante aparecer  en la TRILLA. Esta ayuda se realiza sobre todo entre familiares. Aparece más en Rebollosa que en Alcolea porque el primero es más pequeño y muchos de los vecinos están emparentados.

“Cogíamos y a ayudarle al otro hasta que terminara, y luego al otro. Eso era normal entre familia. Terminaba uno: Venga, vamos a ayudar a aquel a que termine. Ibas   ayudarles a ellos en plan familiar.” (Rebollosa)

“En Alcolea en esto no se ayudaban unos a otros, salvo excepciones… uno que… de mucha amistad o de familiar: Oye, pues vente, que me queda pa dos días de siega. En Alcolea, a no ser familiar, no se ayudaban” (Alcolea)

Teniendo ya una idea de quiénes van a participar en la siega, nos centramos en la figura del segador o , menos frecuente, segadora: su preparación, vestido e instrumentos.

Los segadores son AJUSTADOS por una paga al final de la siega y la manutención de los días de trabajo, preocupándose los AMOS de darles o facilitarles alojamiento.

El instrumento de trabajo del segador es la HOZ. Con ella se siega el trigo, la cebada, el centeno, la avena, e incluso algunas legumbres, como la algarroba o las almortas. Los PEONES segadores sólo participan en la siega del trigo y la cebada (4).

“La hoz era la de dientes, de sierra finita, aquí, mayormente, de las gallegas esas que llamábamos de corte, de esas ha habido muy pocas. Te cortabas igual si te agarraba. Además, las de corte cada tres metros tenías que estar afilándolas y las otras no. La otra la comprabas y al otro año venía un afilador, te la pasaba un poco y eso cortaba como un demonio.” (Rebollosa)

Todo segador necesita protegerse en esta labor del roce de las espigas o de los imprevisibles golpes o cortes de HOZ. Para ello, algunos disponen de ZAMARRA, y casi todos de ZOQUETA, DEDILES y MANGOTE.

“Antes de empezar a segar, un cigarro y un trago vino, como estaba tan fresquito por la mañana… Te ponías la zoqueta el dedil y la zamarra… y el mangote… La zamarra era un trozo de tela, o de piel, o de retor de  ese fuerte, y atada a la pierna, como un delantal partido, para proteger las rodillas y el pantalón. Y en el brazo un mangote, de piel, de cuero, y los dediles de cuero, y la zoqueta de madera.” (Rebollosa)

“El segador iba con zoqueta, dediles y manguillo…porque te rozaba la manada en el antebrazo… donde me quedó más bello precisamente, te podía hacer grietas y  sangre, si no te lo ponías. Era un cacho de cuero ancho, le hacías unos agujeros en los extremos, y le metías unas cintas para enganchar en los dedos y en el codo. Y luego llevaba delante el zamarrón, como un mandil atao a las piernas, y luego arriba viene como un peto. Lo había abierto y lo había cerrao. Era pa prote ger el estómago y las delanteras del pantalón. Porque es que según ibas segando igualabas las manadas sobre el cuerpo, contra el estómago igualabas las pajas. El zamarro era de lona, y si era cortito era de cuero, y  de retor, pero te lo comía en cuatro días…” (Alcolea)

“La ropa que llevaba un segador era un pantalón de pana, porque entonces aquí no llevaban otra cosa, era to de pana. Otros llevaban calzones, que de la rodilla no le pasaban, los más antiguos. Llevaban unas medias azules hasta la rodilla… cuando iban a segar igual que cuando iban a otra cosa. Llevaban también una zamarra, como un delantal por delante, era de piel, otros de paño. Luego en los calcetines pues de lona, de tela como de militar, que no se agarraban las raspas, y las albarcas (5). Aquí en esta tierra se segaba con zoqueta de madera… En la cabeza un sombrero de paja. Luego   llevaban el mangote, que le tapaba el brazo. Segaban con la derecha, y como las espigas vencían así, el mangote lo llevaban a la izquierda, y luego llevaban una cuerda que se la metían en el dedo del medio. En el dedo índice llevaban el dedil (6), porque este era el que iba pegao a la zoqueta (7), si no, te hacías daño. La mujer llevaba pañuelo (8), uno negro, de luto, por ejemplo… algunas no se quitaban el luto en toda la vida…No se tapaban la cara, y se ponían sombrero también, y llevaban la zamarra igual que los hombres, y su zoqueta. La zoqueta le dabas vueltas al cordel atándola en el puño y la metías en los dedos de la mano izquierda. La zoqueta tenía los golpes del corte, porque era donde daba la hoz si no tenías cuidado, y así no te cortabas.” (Rebollosa)

El segador que viene de fuera es mantenido y tratado normalmente como si fuera de la familia. Nuestros informantes están orgullosos del trato que le dan, porque muchos PEONES dicen  “…que ya irían bien pagados sólo por la comida que les dan”. Líneas más adelante especificaremos el horario de comidas en los días de siega (9).

“En mi pueblo los que han venido de fuera han comido chorizo y todo… o matabas un cordero, porque entonces no había donde guardar la carne, matábamos un cordero grande pa dos casas… Pero el que podía, nos ha jodío… nos juntábamos dos casas y nos duraba pa casi toda la siega. Los de fuera comían igual que los de casa. Fui a segar con mucha gente por allí, y he comido lo que han comido los de casa. Los segadores dormían en cama, los de fuera. Pocos han dormido en los pajares… en Rebollosa casi todos en las camas. Es que venían seleccionaos los segadores. No venía cualquiera, eran los de otros años, gente conocida. Además, no venía mucha gente de fuera, sólo tres casas… Cuando venían se repartía la cuadrilla entre unos y otros.” (Rebollosa)

“En Alcolea, generalmente solían dormir en los pajares, no se les metía en casa. Y si el término estaba demasiao lejos, decían… Bueno, pues aquí hacemos unos fajos, tiraban unos fajos al suelo y allí dormían.” (Alcolea)

“Los segadores dormían muchos en las camas y otros en los pajares, eso dependía de los amos…” (Rebollosa)

No hemos encontrado en el testimonio de estas gentes algún gesto o signo que resalte festivamente la relación AMO-segador, como está documentado entre los pueblos portugueses y gallegos al finalizar la siega, o entre algunos pueblos del valle del Duero que celebran el ALBOROQUE antes de comenzar la siega (10). Entre las costumbres de Sigüenza se menciona algo parecido, pero después de insistir en el tema, nuestros informantes no refieren nada singular en esta faena (11).

“A los segadores, una vez que se acababa de segar, se pagaba y aquí no había más que hacer. El día que se iban les echaban la merienda, pa cuando se fueran, y  hasta otro año…” (Rebollosa)

Entremos en la labor concreta de segar. Los segadores se levantan antes de salir el sol, para estar en la tierra con la luz del día. En algunos pueblos, dependiendo de la distancia de las tierras, deben levantarse muy temprano. Al llegar al PEAZO hacen el ROPERO.

Se ponían unos fajos juntos, era el ropero, se ponía la bota, el agua… y na más, pocas sombras había.” (Alcolea)

“Se plantaban unos fajos, se ponía el vino y el agua a la sombra, y se ponía una manta y se hacía el ropero, que le llamaban, y allí se metía la comida y la bebida.” (Alcolea)

La cuadrilla de segadores se organiza en grupos de dos o tres, con un mayoral al frente.

“Entre los que venían de fuera había uno que mandaba, el mayoral existía cuando metías segadores de fuera. Por lo regular, el mayoral de las cuadrillas era el que más segaba… bueno, segaban todos igual, pero ese era el que iba abriendo tajo, el corte. Iba uno por medio cogiendo dos surcos, iba abriendo tajo y los demás iban dejando donde dejaba el mayoral, el macillo que iban haciendo, el manojo. Cortaba un manojo, cuando se llenaba la mano, pues descargaba, y donde descargaba él había que descargar todos. Más de tres no se podía ir así. Si iban cinco pues iban tres por un lado y dos por otro formando otro montó aparte, dos filas de  mies.” (Rebollosa)

“Ibas a segar y cada uno cogía sus dos surcos. Si iban tres la siega era m s bonita. Iba uno cortando por el centro, y otro a cada lado, y dejaba un gavillero. Cada manada era una gavilla, o sea, los tres iban dejando en el mismo sitio, y esas tres manadas era una gavilla.” (Rebollosa)

“Lo primero era la manada, y luego se hacían gavillas. Si eran tres peones, pues la gavilla la echaban en el mismo. Iba uno en medio, iba cortando, y los otros dos iban echando las manadas en el mismo sitio. Y si eran cinco, pues se llevaban dos cortes. Los que iban a orilla siempre iban detrás de él, no pasaban delante aunque segaran más, ellos tenían que aguardar. El del medio va delante, no van a la par, el segundo más retrasao y el tercero más retrasao que el segundo. Y si va otro grupo, éste tenía que ir detrás del primero que se formaba, manteniendo una distancia de tres o cuatro  metros. El mayoral era el que iba cortando, era el jefe de la cuadrilla, lo que aquel decía tenían que hacer. Y era igual en la familia. Si estaba el padre con dos hijos, y el hijo llegaba a segar más que el padre, pues era el hijo el que iba en medio.” (Rebollosa)

Este sistema utiliza los criterios de fuerza y experiencia. Abre el CORTE el MAYORAL o “la hoz” que mejor mantiene el ritmo, respetando el otro, o los otros dos de la cuadrilla la delantera del que marca la velocidad del trabajo.

Si el trabajo se resuelve familiarmente, procuran mantener el mismo sistema de las cuadrillas, aunque todo se adapta a las posibilidades de los miembros de la casa.

“En las cuadrillas el que cortaba era el mayoral, y  cuando lo hacía yo, pues yo iba cortando y mis hijos uno a cada lao…” (Rebollosa)

El sistema puede variar según está la tierra segada a surco o a YUNTO. En este último caso hay m s libertad. Cuando el trigo se encuentra tumbado, no se mantiene la modalidad de segar en cuadrilla, se va “a mano abierta“.

“En la siega había varios factores. En primer lugar la cebada estaba a yunto, ahí se empezaba a una mano y todos palante. Porque en la tierra de yunto, que es casi todo lo que se sembraba en nuestra tierra, entonces ahí no había el mayoral que iba cortando mano, no hay surco, entonces es una mano, una mano que va palante, lo que te dé el brazo, y según los hombres que fueran pues todos parriba… Cundía más la siega a surco, se va más deprisa, hay un vacío entre surco y surco, que eso no lo tenías que segar. A yunto hay que segarlo todo, más  espeso. A yunto la manada se dejaba en cualquier sitio…” (Alcolea)

“…Y también había que estaba la mies tirá, que no se podía cortar, o sea, abrir uno primero. Entonces había que ir a mano abierta. Todos igual. Ibas segando por  fuera de la mies, ibas cortando por la esquina, por la orilla, tú cogías un tajo, y si cogías un metro, pues adelante. Había que segar según viniera el aire, a favor, y si estaba ya tumbao, pues a favor, no podías  ir contra el lao que estuviera tumbao…” (Rebollosa)

El trabajo de cada segador sigue un orden preciso, necesario para favorecer cierta organización racional de la actividad. Los términos PUÑO, MANADA, GAVILLA, HAZ y CARGA establecen una sucesión de amontonamientos del cereal encaminados a dejar la mies lista para el ACARREO.

“Lo primero la manada, lo que cabe en la mano. Íbamos  a ver cuál cogía la manada más larga. Luego la gavilla, si vamos tres segando, pues la gavilla tiene tres manadas, y luego la gavilla se hacía haces, fajos, es igual, se llamaban fajos. Y luego se hacía lo que era la carga, que eran doce fajos, y eso era lo que cabía en una mula.” (Rebollosa)

“Se cogía la manada, luego la gavilla y el fajo. Las gavillas se hacían con una manada a un lao y otra mananada al otro, con el fin de que luego los fajos no se deshicieran.”(Rebollosa)

“Primero hacías un puño, y ya cuando llenabas la mano le ibas dando la revuelta que se llamaba, con la misma mies sacabas unas pajas y le dabas unas vueltas y  aguantabas… un puño, si coges sólo lo que cabe en una mano, pues no siegas tres pajas en un verano… cuando llevas el puño, le dabas una vuelta para llevar más en la mano, y luego lo dejabas en el suelo… Con lo que te alcanzaba la mano no haces tres pajas en un verano, y de la otra forma, como lo llevabas sujeto, dabas al mojor dos o tres vueltas con la mies en la mano.” (Rebollosa)

Las GAVILLAS quedan cruzadas sobre los lomos del PEAZO. Con ellas se forman los HACES o FAJOS, que precisan de un ATADERO para poder manejarlos y transportarlos. El AMO se dedica a atar la mies, pero no necesariamente, ya que también los segadores pueden dejar el TAJO y atar lo segado. A lo largo de los años se han utilizado diversos métodos para atar la mies: con BALAGOS de centeno, con el mismo trigo, o con ATILLOS de cuerda preparados especialmente para esta función.

“El centeno se utilizaba, la paja, para hacer ataderos o para venderlo a los albarderos. Se hacían bálagos. Se sacudía el centeno sobre una piedra, sobre algo que saltara el grano. Se hacían los bálagos, ataos, bien ataos y los llevabas a casa o al pajar, unos cuantos, los que creías que te hacían falta.” (Alcolea)

“Íbamos dos o cuatro o seis segando, y detrás iban dos o tres recogiendo la mies y atando. Iban haciendo el atadero con la misma mies. Al pronto no existían los atillos de esparto. Si el trigo era alto o la cebada era alta, de la misma mies cogías para el atadero, te salía más barata que comprar el atillo. Cuando la mies era corta no tenías más remedio que traer el atillo. En algunos momentos utilizábamos centeno, era largo. Pero normalmente se utilizaba poco, porque cuando segábamos el trigo y la cebada, el centeno ya se había segado…” (Rebollosa)

“El atadero en mi tierra se hacía con la misma mies, bueno, excepto… había dos sistemas de  eso, que por ejemplo ibas a segar avena o cebada, que estaba mala, baja, que no daba atadero, entonces cogías del centeno, que se sacaba el b lago, y eso se echaba en agua y eso se hacía ataderos. Y luego existía otro atadero de cuerda…” (Alcolea)

“Las mujeres o los chicos iban haciendo los ataderos, era trigo arrancao o cebada, el que era un poco más largo, y ese se hacía ataderos para la mies… Cogías un puñao de espigas, lo hacías dos, cogías y lo atabas, cabezas con cabezas, y luego en el fajo se ataba con un palito en la mano para hacer el nudo…” (Rebollosa)

“Cuando se llevaban peones iba uno atrás atando. Cuando se ataba, pues siempre se tenía cuidado, pues porque como el fajo eran tres gavillas, había que compensar las manadas, unas gavillas pa un lao y otras pa otro. Ataban con el mismo trigo, lo arrancaban y hacían el atadero. El que ataba era el amo, o el que fuera. Se llevaba un palillo cuando se ataba. Después de que le dabas la vuelta a las espigas al atar el fajo, metías el palo y no te hacías daño al hacer el ñudo.” (Rebollosa)

Posteado por: rebollosalcolea | septiembre 13, 2010

La sementera

LA SEMENTERA.

(Publicado en Cuadernos de Etnología de Guadalajara)

La siembra es el objetivo que persiguen las labores de primavera, BARBECHAR y BINAR: dejar la tierra molida y esponjosa para que el grano fructifique en el PEAZO.

Podemos encontrar en los comentarios de nuestros informantes tres aspectos previos a la siembra del cereal: la selección del grano, la criba del mismo y LA BOTICA. Para seleccionar el grano de la siembra se acude a determinadas tierras de la propia casa o de un vecino del pueblo que ese año han tenido buena espiga, se intercambia semilla con otros pueblos, o se solicita a una institución oficial.

“Cuando íbamos a sembrar se solía escoger, pues teníamos unos piazos de tierra sembraos, que era la tierra más pobre, y esa tierra producía menos cantidad, pero   era un grano especial, un grano muy bueno, muy limpio, mayormente se criaba en pardal. Entonces se solían coger 15 ó 20 cargas de ese trigo, o lo que fuera, de esos piazos, entonces se cogía y se hacía una parva, los trillabas juntos y ya hacías un montón especial. Y de ese trigo lo cogías luego, le echabas sulfato y lo sembrabas… y luego como lo sembrabas en tierra buena pues producía mucho más. ” (Alcolea)

“Se intercambiaba grano con otros pueblos… pero generalmente la tierra de pardal, el grano de pardal era el que se seleccionaba.” (Alcolea) (1)

“Lo primero que había que hacer era, en el mes de Mayo o de Setiembre, pedir un cupo que te daban de trigo,  ibas al silo de Atienza y encargabas pues tres mil o dos mil kilos. Lo encargabas y esa simiente te venía preparada con botica… Pero antes de eso nosotros preparábamos la simiente, la que estaba mejor seleccionada. Esa finca que tenía un trigo bueno, ese trigo se cogía y se cosechaba aparte.” (Rebollosa)

La preparación del grano para sembrar se hace en los días previos a la siembra. La simiente debe estar cribada, si todavía después de ALVENTAR y limpiar el grano, tras la TRILLA, no está  despejada de semillas de mala hierba o de simiente improductiva.

“Lo que pasa es que el trigo tenía algo de neguilla. Cogías, al mojor, arreglabas un  arnero, tres o cuatro fanegas de trigo para que se quitara la neguilla, y las dejabas allí preparadas. En la criba se cribaba el trigo y caía toda la neguilla, tol trigo malo y todas las semillas malas caían.” (Rebollosa)

“El trigo antes de sembrarlo se limpiaba o se llevaba a unas m quinas que había que limpiaban. Al trigo se le quitaba el corzuelo, el grano de trigo que no había soltao la cascarilla, la funda del trigo, eso se cribaba, se quitaba, si tenía centeno, si tenía neguilla, esto era dejar el trigo lo m s limpio posible.” (Alcolea)

Además de seleccionar y cribar el cereal, el día anterior a la siembra hay que “echarle botica” a la simiente para que no crie TIZÓN; esto es, se hace una disolución en agua templada de sulfato de cobre, llamado también PIEDRA LIPE (porque se compraba en terrones como piedras y se molía en un mortero) para prevenir la aparición del hongo del TIZÓN en la espiga (2).

“Antes de sembrar el trigo, la noche antes se emboticaba, con un poco de agua templada, se compraba botica, se echaba, se le iba echando y daba vueltas. Eso era  para que no criara tizón.” (Rebollosa)

“Y luego por la noche, lo que se sembraba mañana, una fanega, una media, se cogía, se echaba en un montón en el granero o donde fuera… y entonces, se cogía la botica, se machacaba, se machacaba bien machacadito, se cogía en una lata o en un puchero, se desleía con agua caliente y luego se iba regándole y dando vueltas al trigo hasta que se mojara todo, se humedecía todo el trigo.” (Rebollosa)

“Y ese trigo, luego, comprábamos una botica que había, que venía en terrones, como piedras, en un color azul verdoso, que lo machacábamos nosotros, se molía, se echaba en agua, y luego con una escoba con el mango corto echábamos el agua, y luego con una pala revolvíamos el trigo.” (Rebollosa)

La siembra se realiza en octubre, cuando el campo normalmente adquiere humedad con las primeras lluvias otoñales. Los labradores tienen que encuadrar la siembra del trigo entre otras labores del final de temporada.

“Cuando llegaba el mes de octubre no se esperaba, se sembraba hasta en seco… La Virgen del Rosario, por el cuatro de octubre o el siete. Nosotros sembrábamos el centeno lo primero, eso era en la feria de Jadraque, luego ya en la Virgen del Rosario el trigo, y luego más tarde la cebada y la avena.” (Rebollosa)

“El trigo, el centeno, la cebada caballar se sembraban en octubre, la cebada ladilla y la avena a partir de enero, las almortas en marzo y los garbanzos en abril.” (Alcolea)

Temprano, en un día con poco aire, se va al PEAZO con la YUNTA, el arado, LAS ALFORJAS, los sacos de simiente y el abono.

“Primeramente tirabas el abono a tres o cuatro melgas, después tirabas la simiente a tres o cuatro melgas, cogías, lo cubrías, cuando parabas la yunta pues otra vez lo mismo.” (Rebollosa)

“Lo que más cansaba era llevar las alforjas llenas de trigo… también se hacía con cesta, con espuerta de esas de goma… en muchos sitios lo hacían así, era más fácil que con la alforja, y con saco también.” (Rebollosa)

“Se iba a las 7 o a las 8 de la mañana. Se echaba la simiente normalmente en alforjas… luego ya con cestas, al final, pero yo creo que siempre se ha echao con alforjas, y se sembraba a primera hora de la mañana, antes que se levantara el aire o el frío, porque si había mucho aire no quedaba el trigo por igual sembrao. Se cogían doce surcos, una melga, doce o catorce surcos, pasas bien la mano de un lao a otro, de un lao a otro, y para arriba y para abajo…” (Rebollosa)

… Dicen cuando hay que ir a sembrar…vamos a abrir besana. Luego se echaban doce surcos para sembrar, y se echaban cinco manos, una por cada lao, otras dos metidas por dentro, y luego la graneada, por medio, que se llamaba. Esto era una melga. Esto en tierra buena. Si la tierra era peor se le daban menos manos y el puñao más vacío. Para sembrar se llevaban alforjas o un saco. El saco se usaba poniendo en la esquina de abajo una piedra, el corujón, y atando una cuerda que iba a la boca del saco, te lo colgabas lleno de grano al hombro y metías la mano...” (Alcolea)

La MELGA es el espacio de siembra, un modo de controlar o racionalizar la labor para extender bien la simiente. De esta manera se sabe la cantidad que hay que echar si es terreno bueno o malo, y no hay posibilidad de pasar dos veces por el mismo sitio, o dejar CORROS sin sembrar.

La cantidad que se arroja de simiente varía según sea la tierra fuerte o pobre.

“Tierra fuerte es la que tenía mejor miga, tenía más corazón la tierra, es la tierra buena, digamos la tierra de la Vega, de primera, esa es la tierra en la que había que cargarla más trigo, porque si le echabas poco trigo luego la hierba se apoderaba de ella y la malicia, y había que cargarle. En la tierra de la Vega había que echarle fanega y cuarto, y en cambio en la otra, en la tierra floja, pues lo que es, una fanega, pues una fanega.” (Rebollosa)

El abono natural, BASURA, que periódicamente sacan de las cuadras y se amontona en los MULADARES, se utiliza para enriquecer la tierra que ha descansado. También utilizan abonos minerales que han ido variando a lo largo de los años. Nuestros informantes recuerdan el uso del abono mineral en la siembra y en la primavera, cuando el trigo ha crecido un poco. Los productos concretos (nitratos, potasas, etc.) varían según las posibilidades económicas, no sólo del pueblo, sino del Estado que lo pueda importar y comercializar.

“Los primeros años que llegó el abono, echabas el abono y no echabas nada más, y , ojo, qué trigos se criaban. Allá por los años 40 entonces no existía el abono, sólo la basura… y luego vino el abono… Se echaba el primer abono en polvo y luego ya vino el nitrato, el Nitrato de Chile… luego el amonito…El primero era abono en polvo. Los primeros años no se echaba nada más. Luego, más adelante, primero se echaba abono y en el mes de Abril o por ahí el nitrato, y con el nitrato el trigo subía… era granulao. Después ya han ido mejorando y cambiando…” (Rebollosa)

El abono natural ha sido el que siempre se ha utilizado. Los excrementos de los animales mezclados con la paja y fermentados en los MULADARES favorecen la recuperación del PEAZO.

“Cuando ya había una cierta cantidad de estiércol, entonces se cogía con las mulas, en unos serones, se cargaba y se llevaba al muladar, que era donde se juntaba todo el estiércol. Eso estaba en las afueras del pueblo, cada uno tenía un sitio. En Rebollosa se llamaba la basura…moñigas lo de las mulas, estaban mezcladas con paja… que se echaba paja nueva al ganao en los pesebres y luego se iba tirando y se iba mezclando con las muñigas. En Rebollosa a las pequeñas le llamaban muñigos y a las grandes muñigas. En Alcolea a todo se le llamaba muñigas…” (Alcolea)

“Los muladares estaban fuera del pueblo, en las proximidades del pueblo… en el pueblo no había, de no ser alguno que tuviera corral. La sirle de las ovejas, que era el estiércol de las ovejas, se tenía en las paridederas, y en el mes de octubre, una vez que se sembraba el trigo, se sacaba el estiércol ese y ya se llevaba a las tierras… o se llevaba a los muladares para mezclarlo con la basura de las mulas.” (Alcolea)

“Al principio sólo se echaba basura de los animales. Se hacía el estiércol, se sacaba de las cuadras o de las parideras. Lo sacabas y lo llevabas a un muladar, y se hacía el muladar, y se le daban tres vueltas, y lo revolvíamos con lo de las mulas y lo de las vacas. Cada uno tenía su muladar detrás de la casa, y tirábamos la basura por detrás. Luego eso lo prohibieron y no dejaron tener basura al lao del pueblo, y se hacía el muladar en las fincas o en un lugar fuera del pueblo. Dos o tres veces al año le dabas vueltas, que se secaba y se ponía buena, al rojo vivo.” (Rebollosa)

Antes del tiempo de la siembra, la BASURA es ACARREADA y repartida por los PEAZOS en SERONES a lomos de las mulas, actividad que resulta lenta por la falta de carros de transporte en esta economía rural.

“La basura se llevaba a las fincas en serones, se dejaba en montoncillos en las tierras, y luego se extendía con la pala si era de oveja, o con la horca si era de mula. A los diez pasos un montoncillo, a los diez pasos otro… La sirle, la sierle, era de las ovejas y se extendía con pala, que se echaba a la cebada. La mula tenía que ir muchas veces con la basura, una mula con un serón con dos cobijones, uno a cada lao. Pero las tierras estaban cerca, dos kilómetros, kilómetro y medio… se hacían dos o tres viajes al día a las fincas más alejadas.” (Rebollosa)

El efecto enriquecedor de la BASURA puede alargarse durante dos temporadas, una de cebada y otra de trigo.

“El abono que se le echaba antes a la cebada, que se le echaba basura, y se sembraba en tierra buena, que luego eso, al año siguiente, estaba de labor, y al otro se volvía a sembrar de trigo, y en el trigo ya no le echaban abono… bastaba lo que se había echao en la cebada para que el trigo estuviera bueno.” (Alcolea)

El mismo día que esparcen el grano, como es lógico, lo cubren con el arado. Hay dos modos de cubrir la simiente, a surco o RAJALOMO y A YUNTO, dependiendo de la costumbre, de la fuerza de la tierra que se siembra y de la mayor o menor cosecha que se quiera sacar.

“Había veces que sembrábamos a surco y otras a llano, a yunto, sin surco, pero poco. A yunto es que en vez de coger el surco de unos treinta o cuarenta centímetros en cambio a yunto se cogían diez, doce  centímetros, y con un surco ibas tapando el otro.” (Rebollosa)

“Normalmente al pronto, antes, no se sembraba a yunto, luego ya s¡, casi todos… sembrar a surco antes se hacía yo creo que por dejar clareo entre las matas, dejar  un trozo de tierra libre, para que tuviera más fuerza lo que había, porque no tenía sustancias para todo… luego cuando vinieron los abonos minerales ya se hacía a manto, a yunto…” (Rebollosa)

Después de sembrar, en algunas ocasiones, se pasa la RASTRA para asegurar que la simiente queda dentro de la tierra.

“Se pasaba el rastro en setiembre o en octubre, o hasta incluso se pasaba después de sembrar, que llovía y se pasaba el rastro, entonces quedaba llano y apretabas   la simiente, se cubría la simiente, y estando apretá guardas más la humedad.” (Rebollosa)

“La rastra la utilizabas si sembrabas una tierra de cebada o de trigo, que la tenías labrada, hacías los lomos…echabas la semilla que fuera, y entonces en vez de rajar los lomos para taparla, cogías la rastra y los lomos se deshacían y quedaba tapada…” (Alcolea)

Sembrados los PEAZOS, el labrador espera que brote el trigo. Llegada la primavera, se realizan varias labores para que la mies encañe fuerte y en la siega no estorben demasiado las malas hierbas y, sobre todo, los cardos.

En marzo o abril se echa abono de nuevo y se pasa el arado por los PEAZOS sembrados a surco, sin profundizar, sólo para levantar la broza que ha nacido en el hondo del surco. Llaman DESARAR  a esta labor (3).

“Antes de desarar lo primero que se hacía era cargar las dos mulas con dos sacos cada una de nitrato, y a echar nitrato con un cubo a mano. Llegabas allí, atabas las mulas a cualquier broza…y a echar nitrato a mano…” (Rebollosa)

“Ibas a desarar… le pasabas el surco así, con una  rejera pequeñita, la tierra la echabas a la planta y quedaba el surco abierto. Esto lo hacías en el mes de  abril…” (Rebollosa)

“Cuando era a surco se pasaba el arao, que era desarar, en el mes de marzo, cuando ya el trigo empezaba a subir, cuando todavía no se hacía daño… o en el mes de abril… se metían cuatro o cinco dedos el arao. Madrugábamos por la mañana a desarar, y eso cundía muchísimo, como no se metía la reja apenas… Las mulas iban bailando, o se iba con una mula sola, con el arao, la cama enganchada a un balancín y no al timón…” (Rebollosa)

Por el mes de Mayo  hay que volver a las tierras porque algunas tienen  demasiados cardos y malas hierbas que no facilitar n la siega. Se escarda con HORQUILLA y ESCARDILLO.

“En el escardar, a base de escardillo y horquilla… y si alguna vez había muchos cardos, pues una hoz y una escoba, te cundía más. La escoba pa doblar el cardo, y esto cuando el trigo estaba bajo, que no había salido apenas y salían los cardos. Y mi madre, que al mojor muchas veces estaba el cardo blando… pues con la mano, que sacaba la raíz y todo…” (Rebollosa)

“Se escardaba en mayo, que se hacía en toda tierra que tenía cardos. Ibas andando, si veías que tenía cardos,  a cortarlos… ibas con un horquillo y se tiraba… que había mucha alberja o broza, pues con la mano. Eso era escardar.”

Las hierbas y plantas que pueden ahogar el crecimiento del cereal son bien conocidas por el paisano agricultor. Suelen aparecer precisamente en la tierra fuerte y abonada (4).

“Hay sitios que te criaba chicorias, de esas clavelinas, y muchas especies… la tierra mala criaba menos, la tierra buena criaba la mielgas, las melgas y collejas… y uñagatas, que se clavaban en las manos…” (Rebollosa)

“Las hierbas malas eran el cardo, el ababol, la neguilla, una hierba mala que se cría que echa unas cabecitas de granos muy negros y por dentro blancos… luego la grama en la tierra de arena, la tamarilla que es esa amarilla que hay, y el quiebraraos, y la berrilla que te pinchaba, que se metía en la zoqueta…” (Alcolea)

Hemos descrito una serie de signos de lenguaje ecológico y de lenguaje tradicional que conforman la actividad de la siembra y sus cuidados posteriores. Seleccionar el grano, EMBOTICARLO, preparar la tierra y abonarla, sembrarla con las primeras lluvias de Octubre, ARICARLA y quitarle las malas hierbas son signos generados por reglas de adaptación a las posibilidades del terreno de estos dos municipios, y a la vez son un conjunto de conocimientos generados por una determinada comprensión científico técnica de la realidad. Pero el lenguaje tradicional no se agota en estos signos. Los paisanos añaden a los cuidados posteriores a la siembra otros signos que consideran tan importantes como DESARAR o ESCARDAR, al menos así lo parece por su persistente aparición hasta más de la mitad del presente siglo. Nos estamos refiriendo a la costumbre de LA BENDICION DE  CAMPOS, signo de lenguaje tradicional generado por su comprensión religiosa de la realidad (5).

“En Rebollosa y en Alcolea estaban las cruces de la bendición de campos, que en unos sitios era el día de la cruz de Mayo, y en mi pueblo, Alcolea, es el 22 de  mayo…pero generalmente es el día de la Cruz de Mayo. Entonces había unas cruces de madera que las ponían en un sitio determinado, en un cerrito mirando a las vegas. Entonces el día de la bendición de campos iba el cura, y en cada cruz de madera había incrustadas unas cruces, y llegaba el cura y las hacía de cera, las bendecía y las pegaba allí para que no se apedrearan los los campos, para que no cayeran tormentas. Luego las cruces estaban allí permanentemente. La cruz de Alcolea está encima de los pajares.”

Y cuando la falta de agua es acuciante y se ve peligrar el futuro de la cosecha, se recurre a formas extraordinarias, también del lenguaje tradicional, como la romería de Atienza a LAS SANTAS ESPINAS.

” … Nos juntábamos a pedir aguas, que se iba a pedir agua, que nos íbamos a Atienza, a Las Santas Espinas a pedir aguas. Se juntaban allí quince o veinte pueblos, a pedir agua y a pasarlo bien… Los años venían muy secos y generalmente en mayo o en junio, que estaban los campos faltos de agua y se estaban ya consumiendo los trigos, pues como era el único recurso que tenía el agricultor, porque aquellos pueblos son todos de agricultura, entonces, pues qué hacían…los curas se preparaban una romería a Atienza. Y hay una estatua, una imagen, no sé en qué iglesia, en un lateral… entonces le llamaban Las Santas Espinas. Y esas se sacaban de romería, de la iglesia a la calle, y a pedirles agua… Que allí la juventud íbamos a pasarlo bien. Y cada pueblo llevaba su estandarte y su pendón, y el cura… Y allí a ver quién era el que llevaba el pendón más alto, y luego el mozo, a ver quién lo sujetaba con los dientes, cosas de esas… Pues el pendón más alto, el de Romanillos, que no había ninguno más alto que ese… pues fíjate, un mozo con una mano que lo llevaba… otros lo llevaban en la frente, otros se lo ponían en  la boca… Los pendones eran altos, altos… y los estandartes era aparte, el de San Roque, el de San Antonio… en Alcolea hay varios. Se llevaba también una cruz, cada pueblo llevaba su cruz. La cruz de mi pueblo es de plata… si no se la han llevado los curas… Era una procesión, los curas se juntaban de todos los pueblos, sacaban Las Santas Espinas… y yo no sé lo que dirían los curas, nosotros íbamos a lo nuestro, a pasárnoslo bien, mozos, mozas… echábamos nuestra meriendeja…” (Alcolea)

Es interesante hacer notar la doble forma de enjuiciar un hecho: por un lado, el labrador, guiado por su espíritu práctico y material, ve poco efectivas estas manifestaciones religiosas, que normalmente las asimila en el lenguaje social, como momentos de diversión y encuentro; pero por otra parte, no es capaz de desprenderse de ellas, llevado por un sentimiento de búsqueda de solución ante lo irremediable, siguiendo la costumbre, el modo de hacer de sus antepasados, criterio que da seguridad a su forma de vivir. Al igual que son fieles a los métodos que sus padres les han enseñado para arar, sembrar o segar, lo son también a los recursos de tipo religioso que han empleado, como bendecir los campos o acudir a la romería de LAS SANTAS ESPINAS. La continuidad de su modo de vivir está  en la fidelidad a lo que sus antepasados hicieron.

Posteado por: rebollosalcolea | septiembre 11, 2010

Las labores en los PEAZOS, y la fragua

LAS LABORES EN LOS PEAZOS

( Publicado en Cuadernos de Etnología de Guadalajara)

(Advertencia previa: La descripción de esta cultura tradicional está escrita en presente, no porque estas actividades se realicen en la actualidad, sino para acercar más al lector a la realidad de este modo de vida)

Una vez que hemos descrito los dos elementos fundamentales, el PEAZO y la YUNTA, empezamos ahora el desarrollo concreto  de las labores que culminan con el pan sobre la mesa.

“…en marzo había que barbechar y en el mes de junio se terminaba la barbechera, o sea, binar. En mayo se sembraban patatas, calabazas… en Junio las berzas, los tomates y todo eso… Por la mañana ibas a labrar, a binar, y por la tarde te ibas a cavar esas cosas, a las judías, a las patatas, a cavar. Y luego ya llegaba el verano en San Pedro, y ya venía el recoger la algarroba, los yeros y todo eso, las leguminosas. Y luego ya pasao San Pedro ya venía la siega, primero el centeno, después el trigo… Luego ya venía la trilla… trillar, alventar… y en setiembre ya se había terminao de eras, y entonces ya te dedicabas a hacer las regueras del campo, los calzaizos, y luego ya llegaba octubre y sembrabas trigo… y la avena y la cebada en enero…”

(Alcolea) (1)

Las labores que se realizan en los PEAZOS desde el final del invierno hasta el final de la primavera son BARBECHAR o ALZAR, BINAR, y, con menos frecuencia, TERCIAR. Estas labores se hacen en el BARBECHO, en la AÑADA que no está sembrada. El labrador sabe que la tierra, el PEAZO, debe descansar para recuperarse, y a esto colabora él arándola, deshaciéndola, esponjándola, y enriqueciéndola en el tiempo de la siembra con BASURA, estiércol animal, o abono mineral. Son signos de lenguaje ecológico, de adaptación del paisano a la tierra que posee, y, a la vez, son signos de lenguaje tradicional, un saber, un conocimiento de la técnica para obtener los mejores resultados, trasmitido de generación en generación.

Ya hemos destacado anteriormente que los PEAZOS de la AÑADA que están en BARBECHO no se ALZAN hasta el mes de marzo o abril, favoreciendo el aprovechamiento del pasto por el ganado del pueblo.

“El ganao, en cuanto se segaba, que terminabas de segar por el Santo (Santiago)…bueno, primeramente entraban las mulas al rastrojo, y luego terminabas de trillar y el día de San Roque, el día la Virgen, ya esa rastrojera pa las ovejas…”

(Rebollosa)

Se puede decir que el final del mes de marzo marca el inicio de las grandes labores agrícolas que acabarán en octubre con la siembra.

“La tierra llevaba dos labores: se levantaba, que es barbechar, alzar en algunos sitios, aquí se dice barbechar, y luego binar, que es la segunda mano. Y luego en todo caso, terciar… pero solían ser dos manos.”

(Alcolea)

“La tierra se empezaba a trabajar, depende de los temporales… se empezaba a barbechar a primeros de Abril, era alzar el rastrojo. Se hacía con mulas o con vacas. Por el mes de abril se barbechaba, y pasao San Isidro, ya en el mes de mayo, se binaba. No había otra labor. Y siempre con el arao… y luego más tarde terciar, si te daba tiempo. Y si no, en setiembre, que era ya poner los surcos, dejarlo ya preparao para luego en octubre sembrar. ”

(Rebollosa)

Vemos que las labores de la tierra son normalmente dos: BARBECHAR en marzo o abril, “según vengan los temporales”, y BINAR en mayo o junio. Para estas tareas se necesitan la YUNTA y el ARADO.

Cuando hemos hablado de los animales de labor, destacamos que la pareja ideal es la YUNTA de mulas. Los paisanos labran también con bueyes y vacas, y con YUNTAS mixtas de mula y vaca. La YUNTA de mulas se prepara para arar uniéndola con el YUGO de PALOJOS de la siguiente manera:

“Las dos partes del yugo de las mulas son los palojos. Para arar, a las mulas se le ponía la collera y el quitapón… muy parecido a la cabeza, lo que pasa es que llevaban unas anteojeras pa si le das un palo, que no te vieran. Otros les llevaban un collar de campanillas, un collar de campanillas a cada una. Luego el yugo de mulas con los palojos, luego iba la collera, que iba en el cuello de la mula, pero llevaba un cojín alante, donde se ponía el yugo, y llevaba una correa y luego se echaba con una albilla (hebilla), se echaba arriba, y en los palojos llevaba otra correa. La collera iba detrás de los palojos. De la collera, de la misma collera sale una almohadilla que va cosida, y sobre esa almohadilla se ponen los palojos y el yugo… tira así con la collera y apoya en los pechos de la mula los palojos.”

(Rebollosa)

Si la YUNTA  es de vacas, el YUGO CORNAL ajusta sus CAMELLAS o gamellas a los cuernos del animal.

“La camella del yugo de las vacas iba encima de los cuernos, y por delante del testuz de la vaca llevaba un frontil, que se llama, que eso era como una almohadilla, y pa que no le apretara la soga tanto llevaba unos palos, y atao con una soga (de cuero) a los cuernos.”

(Rebollosa)

Con YUNTA mixta, el YUGO tiene en una parte los PALOJOS y en la otra la gamella.

“El que labraba con una mula y una vaca, la mula llevaba palojos, y la otra llevaba la camella… eso se le ponía a la vaca por encima de los cuernos, y por delante llevaba un frontil hecho de paja y forrao de piel de oveja, con unos palos. Luego la mula tenía los palojos y las colleras.”

(Rebollosa)

En los tres casos el TIMON del arado se introduce en el BARZON que cuelga en el centro del YUGO.

“El barzón era donde se metía el timón del arao, tanto en un yugo como en otro, era de madera, parecido a un garrote que lo doman, y llevaba un taco de madera en el centro pa cerrar, y le meten unos clavos. El timón se enganchaba con la bija, un trozo de hierro con una cabeza arriba. Alguna vez podía ser de madera, porque perdías la de hierro… muchas las hacíamos de madera, de la madera de las orejeras del arao, que eran de carrasco.”

(Rebollosa)

El instrumento para arar ha ido variando a lo largo de los años. Nuestros paisanos describen el arado romano, el arado de FUNDAS, el arado de hierro, la vertedera, etc. (2)

“Yo empecé a labrar a los trece años con una yunta de bueyes, con el arao de madera, y se rompían al otro día. Entonces se le ponían unas chapas por debajo, de hierro o de unas herraduras de las que se gastaban de las mulas. Se les clavaban, entonces duraban un montón, se les clavaban por debajo del dental. Luego vino el de fundas… que entre el dental iban dos hierros, una funda calá de hierro, por eso se llamaba de fundas… que eso entonces llevaba la cama, y entonces a los laos iban las fundas, dos cachos de hierro, haciendo una curva, lo que es un arao. La tierra la abría igual que el otro, pero el de fundas protegía la madera, porque el dental iba entre las fundas… Esos fueron los primeros. Luego vinieron las vertederas, unas giratorias de hierro, que luego iba y le daba la vuelta cuando terminaba el surco. Luego ya vinieron otras que traían dos estevas… luego otras vertederas que  no había que darle la vuelta…”

(Rebollosa)

“El arao es el arao romano, de madera, menos la reja. Luego también estaba el de hierro. Con el arao de hierro trabajaban menos las mulas.”

(Alcolea)

“Antiguamente estaba el arao de fundas, que se llamaba,  que era la esteva, el dental de madera, el timón, luego, claro, la reja era de hierro, y luego las orejeras, y luego la cama que iba cogida al timón con unas abrazaderas que decían las belortas. Luego abajo en el dental llevaba dos carrilleras, esas eran de chapa, clavadas con unos clavos, el motivo… para que la madera no e desgastara. Este arao era de los primitivos, de los primeros que había. Luego ya empezaron a sacar los araos de hierro. Son lo mismo, pero todo de hierro menos el timón y la esteva. Las vertederas, otro tipo de aparato, también se usaban para arar, pero vinieron más tarde, y había pocas.”

(Rebollosa)

A cada uno de estos tipos de arados le saben sacar provecho, utilizándolos según las condiciones del terreno y las posibilidades del instrumento para la labor.

“Para barbechar se usaba el arao de fundas, y el de hierro, los dos. Lo que pasa con el de fundas, que ya no se utilizaba mucho, porque trabajaban las mulas mucho con él… y si estaba blando… fíjate, se te pegaba la tierra. El de fundas se usaba mucho en Los Llanos para sembrar, porque era arena floja y quedaban unos lomos más bien que la… Se usaba en la tierra floja, ahora, en la tierra fuerte no. La vertedera también se utilizaba pa binar y pa alzar, era lo mismo, depende de la tierra. Lo que pasa es que había pocas vertederas en el pueblo, al pronto no había ninguna, luego al final todos teníamos vertedera. Había al mojor en algunos sitios mucha cuesta, entonces no podías con las vertede ras, tenía que ser con el arao,”

(Rebollosa)

El labrador guía la YUNTA de mulas con dos TIROS, agarrando con fuerza la ESTEVA, para que la REJA entre en tierra, y en otra mano lleva la RESTOLA, con TRALLA y GAVILÁN. Si la YUNTA es de vacas, en vez de TRALLA tiene un aguijón, el GUINCHO, en la punta de la RESTOLA para arrear a vacas y bueyes.

“La restola era para desembozar, tenía guincho si era para las vacas. Si era para las mulas, tenía en el palo el hierro y la tralla.”

(Alcolea)

“La restola era para limpiar los araos, que se le pegaba el barro, la llevabas de continuo, y tenía la tralla para pegar a las mulas. El arao se te embozaba cuando había mucha hierba, y se utilizaba la restola con un gavilán en la punta, y en el otro lao de la vara se llevaba una púa si labrabas con vacas, pa pincharlas… algunas veces te pinchabas tú…”

(Rebollosa)

Otro instrumento que se utiliza pocas veces es la RASTRA, una pieza de madera perpendicular al extremo de un timón, con púas grandes de hierro en la parte inferior, con la que se pretende allanar la tierra y romper los terrones.

“Había veces que con un trozo de madera largo, se le pasaba la rastra por si había terrones, que quedara más igualao, pero eso se hacía cuando llovía. Llevaba clavos debajo. Se hacía antes de sembrar, y tenía que estar la tierra buena y fresca, si no, no valía para nada, y hasta incluso se pasaba después de sembrar.”

(Rebollosa)

Descritos los instrumentos o medios necesarios para arar, entraremos con nuestros informantes en la actividad concreta de una jornada arando en el campo, ya sea BARBECHANDO o BINANDO.

Nuestros paisanos tienen en cuenta, como todo buen agricultor, las fases de la luna, para impedir un mayor crecimiento de la mala hierba entre el cereal. “Se araba bien de luna llena a luna vieja…” (Alcolea). Ese día el labrador se levanta temprano, da de comer a su YUNTA los dos PIENSOS, y después de APAREJARLA con el YUGO marcha hacia el PEAZO a realizar la jornada (3).

“Te levantabas cuando amanecía y luego… trabajando hasta las doce o la una. Volvías a casa, comías, y a las tres horas te volvías a marchar hasta que se veía… Luego ya en Mayo, cuando las mulas se soltaban al verde, que se decía, entonces se madrugaba por la mañana y ya por la tarde no se araba… no ibas a arar ¿por qué?, tenías que ir a escardar (en las tierras de la AÑADA sembrada).”

(Rebollosa)

En el PEAZO, el labrador experimentado PONE BESANA, y  comienza a trazar los surcos lo más derecho posible. En ello va parte de su orgullo como agricultor. Tienen una sencilla técnica para hacer los surcos derechos (4).

“Para arar había que abrir y poner besana. Íbamos a ver cuál ponía los surcos más derechos. Había que hacer una mira, un punto de mira. Tú ponías dos puntos de mira, según fuera la tierra, uno, por ejemplo, en esa estaca de la tierra, y otro en aquel árbol al final… y cruzabas derecho. Esto me lo enseñó mi padre. El punto de mira se cogía por la mitad del yugo, siempre el barzón que vaya derecho al punto de mira. Si la finca era pequeña, el punto de mira era cerca, pero si la finca era grande, cogíamos el punto de mira a unos cerros, a mí me lo enseñó mi padre, lo cogíamos a los cerros de Huérmeces”.

(Rebollosa)

“Para hacer los surcos derechos tienes que coger desde el punto de salida, a un sitio muy largo, un punto de vista, y sobre ese punto de vista ir pim, pim (arando)”

(Alcolea)

La dificultad aumenta cuando la finca supera el tamaño normal y se ara con dos YUNTAS. Entonces, ambos labradores deben tomar el mismo PUNTO DE MIRA para terminar la labor con los surcos paralelos.

“En la finca de Los Llanos, que había doce o catorce fanegas de tierra, labrábamos con dos yuntas. Íbamos el criao y yo. El criao empezaba de allí pa acá y yo de aquí pa allá, y luego resulta que teníamos que terminar los dos en la misma línea. Si veías que te fallaba un poquito, cuando ibas a terminar, ibas haciendo el surco más grande de una esquina, y lo otro lo ibas rematando más fino, ibas cogiendo más tierra. Era coger el punto de mira, que había que terminar con el mismo punto de mira para que saliese bien, porque si no, hacías la risión y se reía la gente.”

(Rebollosa)

Hacer los surcos derechos es el orgullo del labrador, y de ello están pendientes las mujeres y las mozas, como dice la copla:

“Mocito, si vas a arar,/  tira los surcos derechos,/ que también algunas mozas/                    se fijan en los barbechos.”

A esta habilidad se le llama LOS TOREROS. “A lo mojor, pues pasaban las chicas jóvenes o las mujeres, y decían:

“¡Vaya unos toreros que te tiras, macho! … porque iban a ver cuál hacía mejor los surcos.”

(Rebollosa)

El asunto llega a tal extremo, que se hacen competiciones para ver quién realiza los surcos más derechos.

“También había en aquellos tiempos premios, los toreros, a esos premios se les llamaba los toreros, a ver cuál hacía el surco más derecho del término. Se hacía en el barbecho, cruzábamos todos los barbechos, tierras perdidas, yermos, a ver quién hacía el surco más derecho.”

(Rebollosa)

“En mi pueblo hubo una vez uno, ese cogió una vez un burro y una vaca, que era lo que peor labraba, porque los burros no tiran ni pa trás ni pa lante, y la vaca va mu lenta. Cogió un punto, aproximadamente cerca del kilómetro de largo, y cruzaba la carretera, que eso es lo más difícil, y estaba el surco derecho como una vela. Y entonces pasaban los de los pueblos y decían ¿ quién ha hecho este surco ? tanto a un lao como a  otro… era para demostrar que araba bien.”

(Alcolea)

Del mismo modo que se felicita al labrador que “tira los surcos derechos”, el que no acierta a presentar un PEAZO bien arado suele convertirse en objeto de burla para todos.

“Los surcos, había quien los sacaba como una soga en unas alforjas, y había quien los ponía como velas… Si lo hacían mal se decía que iban haciendo curvas por todos laos… también decían que buscaba las raíces… o que lo hacía pa que luego no vaya el agua tan corriendo, o pa que sujete el agua…”

(Rebollosa)

La situación de la tierra, que no suele ser siempre llana, obliga a demostrar la pericia del labrador. La tierra inclinada no puede ararse de arriba hacia abajo, porque el agua de lluvia arrastraría fácilmente al fondo del PEAZO ” el casco, la miga” que la hace fructífera, por eso hay que arar “enesgado“.

“Si la tierra era incliná, los surcos se ponían enesgaos, en vez de rectos, porque el agua corría mucho surco abajo, se ponía un poco enesgao… y muchas eran así. Había laderas que te veías negro pa sujetarte tu y las mulas”.

(Rebollosa)

Las tierras no sólo son aradas a surco, a RAJALOMO, dejando un HONDO, sino también A YUNTO, junto, modalidad que parece más habitual en Alcolea.

“Mayormente, antes estaba todo a rajalomo… no es como ahora que lo hacen todo a yunto…”

(Rebollosa)

“En mi pueblo se araba casi todo a yunto, es todo junto, que no se ven los surcos, y en las tierras malas se hacían surcos, que se llamaba el lomo y el hondo del surco. A yunto era arar muy finito, ir cogiendo muy poca tierra, hacías el surco, y por el borde de ese surco, de donde habías pasao, volvías a pasar.”

(Alcolea)

La capacidad económica superior de una casa genera una modalidad en la labor de arar, lo que llaman el RELEVO o EL QUITAMULA. Cuando una casa posee más de una pareja de mulas, puede realizar la labor de arar cambiando una de las mulas de la YUNTA por otra descansada que espera junto a la finca.

“Había gente que tenía tres mulas, y a eso se le llamaba quitamula. Entonces se cogía, por ejemplo, si hay dos buenas y una un poco inferior, por la mañana enganchabas las dos buenas y luego por la tarde quitabas una de las dos buenas y ponías la inferior.” (Alcolea)

“A veces se llevaban tres mulas a arar, pa relevar, el relevo. No se soltaban en tol día, una comía, y luego se relevaba y la otra comía… pero esto no se daba en el pueblo.” (Rebollosa)

No podemos acabar esta descripción de la actividad de arar, si no nos referimos a otra que va íntimamente unida a ella, la actividad del HERRERO en la FRAGUA (5).

En ambos pueblos existe una FRAGUA, pequeña casa con puerta, ventanuco y chimenea, sin ningún elemento característico exterior que la defina, sencilla y rústica, donde, con mucha frecuencia, sobre todo en la época de BARBECHAR y BINAR, acuden los aisanos a CALZAR y ABUZAR las rejas de los arados (6).

En el oscuro y sucio interior de la FRAGUA hay una HORNILLA, para calentar el hierro con carbón mineral, un FUELLE, para mantener vivo el fuego de la HORNILLA, una PILA de agua, y la BIGORNIA, la gran pieza de hierro donde, con el MACHO, se moldea la reja que hay que ABUZAR o CALZAR.

El HERRERO es un paisano que en el caso de ambos municipios no pertenece al pueblo. Está AJUSTADO con los vecinos.

“El herrero venía un día sí y otro no, depende como estuviera la tierra… o todos los días. El herrero estaba ajustao con los del pueblo, se ajustaba para todo el año, tres medias de trigo, depende, oye, cada uno lo que tuviera, unos le pagaban dos fanegas, otros le pagaban una media, según las rejas que tuviera, según las yuntas que tuviera. El calculaba…pues tú tienes dos yuntas, tú tienes media yunta… media yunta es una mula sola y labrabas con otro. Unos pagaban media fanega otros dos fanegas. Es que te entraba lo de la reja, te entraba el herrar las mulas. El hacía de todo, ponía el material y tu le pagabas.”

(Rebollosa)

“El herrero bajaba todas las semanas. Ibas si te hacía falta calzar o abuzar. Y lo tenías ajustao para todo el año. Se pagaba según la mies que tuvieras. Había quien tenía 20 fanegas y había quien tenía 5. El que tenía 5 pagaba menos y el que tenía 20 pagaba más.”

(Alcolea)

En Rebollosa el HERRERO hace funciones de HERRADOR. En Alcolea los vecinos deben ir a Atienza a herrar sus mulas. Una FRAGUA es imprescindible en los meses de mayor trabajo en los PEAZOS.

“Si el terreno era arenoso y con guijarro, entonces ahí la reja te duraba un día o dos, y si ibas a tierra suave te duraba mucho más.”

(Alcolea)

“¡Qué palizas me daba machacando en la fragua! Arabas dos o tres días con la reja, y , a veces, tenías que poner un trozo de acero que lo ponía el herrero.”

(Rebollosa)

El trabajo de la FRAGUA se combina con la labor en la tierra.

“Se hacía a medio día, o los días que estaba lloviendo, depende, los días que no podías ir a labrar. Cuando es tuvo tu pariente, el del Pedro, el de Isabel, ese lo hacía por el día y por la noche.”

(Rebollosa)

ABUZAR y CALZAR no es responsabilidad exclusiva del herrero. El propietario de la reja, además, tiene que buscar un vecino amigo que les ayude en la tarea.

“El herrero era muy importante. Había que abuzar la reja y calzar la reja cuando se quedaba corta, ponerle un trozo de hierro. Esto había que hacerlo dos o tres veces en primavera. Abuzar era un día sí y otro no. Cuando calzabas era todo a fuego y macho. El herrero estaba con el martillito y te decía apuntando dónde te nías que darle, y este y yo corriendo la reja pa lante y pa trás, y sobre la bigornia, la plancha de hierro maciza que es donde se apoyaba la reja. Para afilar o sacarle punta a la reja, abuzar, sólo hacía falta uno, pero para calzarla, eso era de dos. El trozo se empalmaba con hierro o con acero, y si por caso no te pega bien , le tiraba una especie de pasta, como arena en la hornilla, donde se calentaba. Además tenía que haber otro en el fuelle, el herrero y dos machacando.”

(Rebollosa)

“En la fragua había que saber machacar para que la reja quedase bonita. No todo el mundo sabía y valía. En la reja tiene que quedar un lomo, en medio la reja un lomito. Entonces tenías que dar a los lados para sacar el lomo, y dar con el macho plano, porque si dabas de lao, dejabas el hoyo, te salía un picote, y el herrero se cagaba en lo blanco y en lo negro si hacías eso. Cada dueño tenía que hacer su reja. Y si yo calzaba una reja, tenía que buscar a este o al otro… Oye, que mañana tengo que calzar tres rejas o cuatro…”

(Rebollosa)

Las labores de BARBECHAR y BINAR, y si cabe, TERCIAR, los meses concretos de su realización (marzo-junio), los medios para realizarlas (YUNTA, arado, el uso de la FRAGUA para tener siempre lista la reja… etc.), y el modo como se realizaban (ABRIR BESANA, arar A YUNTO, A RAJALOMO, con relevo de mula… etc.) son signos de lenguaje ecológico. Pero es muy interesante observar que estas actividades tan prosaicas y cotidianas dan pie o connotan otros signos de lenguaje social que favorecen la cohesión e identidad cultural de estos pueblos, como, por ejemplo, todo lo relacionado con la habilidad para hacer los surcos derechos ( concursos, coplas, retos…) o la cooperación que había entre los vecinos para CALZAR una reja.

Posteado por: rebollosalcolea | septiembre 10, 2010

LOS ANIMALES DE LABOR.

LOS ANIMALES DE LABOR.

(Publicado en Cuadernos de Etnología de Guadalajara)

(Advertencia previa: La descripción de esta cultura tradicional está escrita en presente, no porque estas actividades se realicen en la actualidad, sino para acercar más al lector a la realidad de este modo de vida)

Nuestros informantes nos han enumerado diversos animales utilizados para las labores del campo: mulas, mulos, vacas, bueyes, burros, e, incluso, yeguas. Normalmente la mula, la vaca y el buey son los animales de trabajo en el campo, utilizándolos en parejas llamadas YUNTAS (1). Las parejas, como es lógico, son del mismo tipo de animal (pareja de mulas, pareja de vacas, pareja de bueyes), aunque puede darse el caso de YUNTAS mixtas, de mula y vaca o mula y buey, o, extraña pareja, de burro y vaca. Todo depende de las posibilidades de cada casa y de la circunstancia de poder combinar un animal de una casa con otro de la misma especie del vecino (2). Por lo mismo, en estos pueblos se dan tres tipos de yugos, atendiendo a los animales de tiro: yugos cornales, para vacas y bueyes, yugos de colleras, para mulas, y yugos mixtos, de cornal y collera, para bovino y caballería.

“Había vacas, yunta de vacas, yunta de mulas y yuntas mixtas, una vaca y una mula. Era igual el tipo de yunta para la tierra, con la yunta que tenías, tenías que hacer todo, fuera buena o fuera mala. En estos pueblos sobre todo era yunta de mulas, la de vacas era mínima. “

(Alcolea)

“Pues animales… Nosotros estuvimos arando un caballo y una vaca…estuvimos mucho tiempo con ellos… nos ha jodío… aunque lo normal era con vaca y con mula.”

(Rebollosa)

“A veces se tenía una vaca al mojor pal recrío de la casa, pa criar un choto, y luego un burro y una mula, y se labraba con mula y con vaca, pero esto era generalmente la gente que económicamente no podía, pero el que podía pues labraba con mulas.”

(Alcolea)

” … Ese cogi una vez un burro y una vaca, lo que peor labraba, porque los burros no tiran ni pa trás ni palante, y la vaca va mu lenta…”

(Alcolea)

El animal que mejor labra es la mula, y con el paso de los años, la pareja de mulas es la YUNTA que toda casa quiere tener.

“Con mulas era lo mejor… allá por los años cincuenta ya los bueyes habían  desaparecido. Por la guerra las mulas las quitaron pa la guerra. Hemos labrado poco con           bueyes, cuando era un chaval labraba con vacas, pero poco… Mira lo que me sucedió para que veas lo mal que se labraba con bueyes… Había un barbecho, una labor debajo de la Tená de los Barrancos, fui a labrarlo con dos bueyes, fui a alzarlo. Y me lié por la mañana con ellos… al subir, subía pa arriba… cuando llegué arriba, a la pendiente arriba, cogieron y me dieron la vuelta… había que levantar el arao pa dar la vuelta, pues me dieron la vuelta y se me metieron de cara corriendo la cuesta abajo, porque era muy pendiente…  les clavé la reja…eran malísimos, menos mal que pude hacerme con ellos, ya abajo clavé la reja, después de escaparse la volví a clavar abajo en un ciriato, en una         cipotera, un lomo que no se labraba, y entonces allí los apalanqué y allí se quedaron. Y luego no pude ni hacerlos subir arriba… Ten en cuenta una cosa, la mula lleva un ramal cada una, y los bueyes no llevan ramales, no llevan nada, tiraban pa donde querían, tenías que dirigir con el arao, o con el guincho dándole pa que giraran…”

(Rebollosa)

El ganado vacuno es lento y más difícil de dirigir que las mulas. Los burros son torpes, y yeguas y caballos no se emplean normalmente para trabajar en el tiro. La mula forma la YUNTA ideal, fuerte y  gil, aunque cara, como todas las caballerías, pero más  asequible que los caballos para la economía de estos pueblos (3).

“Los animales era el pan, era el trabajo. Si te fallaban era más que la herramienta, la mula era el apoyo del labrador. Y luego, que la mula no la podía comprar cualquiera, que no había dinero, eran cosas muy delicadas. Una yunta en una casa era el apoyo de una familia.”

(Alcolea)

El valor de las mulas se mide también en ciertos signos de lenguaje social que estas comunidades generan para salvaguardar un bien caro y necesario: La mula forma parte de un seguro mutuo que tienen los vecinos del pueblo.

“Cuando yo era chaval todos los vecinos tenían como una sociedad, que cuando se le mataba una mula a uno, o se le escapaba o se ahorcaba o tenía una desgracia en una caballería, entonces los vecinos le apoyaban para comprar otra. Ahora, si era vieja no, sólo se hacía esto ante una desgracia.”

(Alcolea) (4)

Esta organización también se establece con la vaca y el buey, si estos son animales de trabajo. En este caso hay una variante: si el animal sufre un accidente, todos los vecinos se comprometen a comprar unos kilos de carne para compensar la pérdida del animal. (5)

Es significativo que lo mismo que en los pueblos del norte de la Península Ibérica la vaca se convierte en un animal tan cercano y familiar que posee nombre propio (GARBOSA, LEONA, RUBIA…), en estos pueblos celtibéricos la mula realiza la misma función y es tratada con un nombre significativo y familiar: PASTORA, MORICA, BRAGÁ , TORDA, TORDILLA, CORDOBESA, MUINA, ROYA, GALLARDA, MULATA, RUBIA… Con estas consideraciones estamos fundamentando los dos elementos que sostienen la economía de estos pueblos, EL PEAZO y LA MULA, signos culturales básicos de su vida tradicional.

La casa, en particular, y el pueblo, como grupo, se organizan para cuidar y alimentar bien a sus animales de trabajo, vedando terrenos de pasto y organizando la labor para compensar el desgaste de fuerzas de estos animales a lo largo del año.

El pueblo contrata un pastor para cada tipo de ganado, el muletero para cuidar la MULETÁ , el vaquero para las vacas, el cabrero… Todos son oficios complementarios en este modelo de vida tradicional (6). Pero es la familia, la casa, la primera que debe cuidar, alimentar y velar por su propio ganado, base y fuerza del trabajo en el campo.

En los meses de BARBECHAR se les da PIENSO (paja y cebada) todos los días, en los meses de la BINA, se sueltan al VERDE de la DEHESA o del PRAO, que anteriormente fue vedado, y en los días de la TRILLA se abren los rastrojos para que la MULET  paste a sus anchas. Los animales de labor, mulas o vacas en YUNTA, siempre aprovechan al principio los VEDAOS y los rastrojos, y  luego las ovejas y el resto de los animales, mulas CERRILES, vacas de recrío, chotos… etc.

El paisano cuida de este modo a sus animales en los días de marzo o abril en los que ALZA o BARBECHA:

“En la época de alzar, cada uno por la mañana, a base de paja y cebada. Te levantabas por la mañana, ibas a labrar, venías a comer, les echabas dos piensos, y de mañana antes de salir también les echabas dos piensos, en el pesebre, y a la vaca lo mismo, si la llevabas en yunta.”

(Alcolea)

En Junio, al final de la primavera, BINAN. Por esa época el campo ofrece hierba fresca al ganado.

“Y en el tiempo de la bina, darle vuelta a las tierras, llegabas a medio día y soltabas las mulas al prao, que no iba el muletero con las mulas esas, que eran las de las yuntas, sino que se iba al adra, cada dos vecinos un día, y se iba pisando uno al otro (llamando)… Oye, que mañana te toca ir con las mulas… Así se soltaba el ganao al verde.”

(Alcolea)

“Luego llegaba San Pedro, o San Juan, y hay cierto terreno que se vedaba en el mes de Marzo, quiere decir que no entraba ningún ganao, el vedao en Alcolea, en Rebollosa el cotao, y se ponía la hierba así de alta, y entonces llegabas por la mañana, ibas a binar… venías al medio día, le cogías al ganao, le quitabas las cabezas y se iba… ya sabía dónde estaba el vedao, y allí se estaban todos. Entonces iban dos vecinos de adra.”

(Alcolea)

“La dehesa se vedaba en el mes de marzo, y el día de la cruz de Mayo se soltaban las vacas y las mulas a la dehesa. Y luego, en San Pedro o por ahí, la dehesa pa las ovejas y luego las vacas y las mulas o bien pal Arroyo o bien pa Los Pozos, que se vedaban unos montes como la dehesa. Eso era pa las mulas, que íbamos en adra a guardarlas.”

(Rebollosa)

En la siega…

“Llegaba la siega… pues ya el ganao ni se le echaba, porque como comía por to los laos. Pues ibas a segar y se metía en las regueras o ibas a la era a descargar, mientras cargaba y descargaba el animal comía trigo y cebada o lo que fuera…”

(Alcolea)

En el ACARREO…

“Desde las seis de la mañana acarrear, hasta las diez. Luego le quitabas el aparejo y la enganchabas al trillo. Primero se acarreaba, y cuando se terminaba de acarrear las mulas se soltaban al campo por la noche,  descansaran y comieran por la noche en el campo… y luego por la mañana acarrear…”

(Rebollosa)

En Alcolea, durante la TRILLA, las mulas duermen en la cuadra y madrugan para salir a comer guiadas por el MULETERO.

“Después de segar quedaban las tierras abiertas para el ganao, en la trilla, cuando ya tol mundo estaba trillando. Entonces, al amanecer, tocaba el muletero, y salían todas las mulas, todas las yuntas a la plaza y las cogía el muletero que es el que tenía ajustao  el pueblo, y se las llevaba a comer al campo, a la rastrojera, mielgas, mielgas que había… y las acequias que estaban llenas de hierba, y hasta las nueve o las diez que venían, que las traía el muletero, entonces las cogías, y tu antes habías echao la parva y habías almorzao. Te cogías las mulas y a trillar.”

(Alcolea)

“En la trilla era donde peor se quedaban los animales.La trilla era un mataganao. Se quedaban delgaos, se llevaban al campo por la mañana, luego trillaban. Luego  a medio día las soltábamos, les dabas agua y las metías en la cuadra, y le dabas dos piensos. Primero un pienso, comías tu, luego le echabas otro pienso y te echabas un poco a dormir la siesta en la trilla. Luego a trillar, y si las cosas iban bien y acababas pronto, todavía soltabas a la mula con la muletá que andaba por los rastrojos. Se procuraba alimentar al ganao cuando más trabajaba.”

(Alcolea)

En Rebollosa, por el contrario, durante la TRILLA la MULETÁ  está toda la noche en el campo, pastando al cargo del MULETERO y de dos vecinos que van DE ADRA a ayudarle.

“En la trilla las mulas entonces estaban con la muletá, o sea, cuando por la tarde al ponerse el sol, se les  daba agua y se les soltaba a la muletá . Había un muletero, y aparte de eso, pues iban al mojor, pues tres o cuatro vecinos, por si había robos o cosas de esas. Cada uno, la noche que le tocaba, tenía que ir con el muletero… y dormían en el campo toda la noche… Y luego por la mañana, en cuanto amanecía, los señores que le habían acompañao al muletero, se venían, y él se quedaba con las mulas. Cuando llegaba la hora, pues las pasaba por la fuente, les daba agua y a casa. Y ya cada uno andaba preparando que si recoger garbanzos, que si echar la parva…”

(Rebollosa)

“La trilla era muy dura, era para las mulas un tiro continuo, tol día andando, y de vez en cuando un latigazo. Si ibas un poco prete, pues a cascarle pa que corrieran, pa que hicieran la parva, y claro, terminaban rendidas. Había mulas viejas, que igual las soltabas a la muletá  y no comían, se tumbaban y no comían en toda la noche. Y al otro día otra vez. A la mula, al medio día, se les daba agua, y se les echaba dos o tres latas de cebada, de estas de kilo, en dos veces, y luego ya, pues se las dejaba… se tiraban dos horas o dos horas y pico a medio día…”

(Rebollosa)

Sea como fuere, el interés del paisano es mantener lustrosos sus animales, no sólo por orgullo, sino por necesidad. Bien saben estas gentes que los animales son “el pan, el trabajo, el apoyo del labrador.”

“Las mulas trabajaban, pero las mulas que comían mucha cebada no se les conocía el trabajo. Eso dependía de los dueños. Porque, oye, había quien tenía las mulas que les brillaba el pelo, que le relucía de gordas que estaban. Y había otras, pues que… les enseñaban la cebá, pero no se la echaban.”

(Rebollosa)

Por último, es preciso hacer mención del modo como los paisanos entrenan a los animales para las labores del campo.

El aprendizaje de un animal en las labores de arar se hace poco a poco, poniéndole en YUNTA con otro animal de confianza, y haciendo primero “pequeños ejercicios, sin forzar mucho al animal”.

“Pa domar una mula a arar, ibas a eso. Le ponías el yugo, las colleras… y llamabas a una persona: – Oye, vente conmigo que vamos a domar a un muleto. Y en una tierra cualquiera, que estaba de labor o de rastrojo, allí las enganchabas. Ibas con el arao, y en   vez de clavarlo (el arado)… iba tirando uno de las mulas por delante… pues en vez de clavarlo, lo llevabas poquito a poco, sin meter mucho en la tierra. Había mulas que se  prestaban enseguida.”

(Alcolea)

En la TRILLA, la mula joven se engancha por fuera a las mulas que están TRILLANDO, hasta que después de un tiempo se coloca con otra mula segura para realizar el mismo trabajo.

“En la trilla se le enganchaba a una de ellas por la parte de fuera, que no llevara trillo la que estaban domando, enganchada a las otras. Tú la reatabas, que llamaban reatar, y en vez de trillar con dos mulas, trillabas con tres, pero la que se domaba no llevaba trillo. Entonces la metías un poco… daba vueltas y vueltas… y luego por la tarde la soltabas. Y al otro día ya la enganchabas al trillo, con la mula más dócil y de más confianza que se llevaba por dentro, y la nueva por fuera, entonces pues tu ibas nivelando el trabajo.”

(Alcolea)

Vemos que en este apartado destaca LA MULA como signo de lenguaje ecológico, el animal, entre los posibles, que mejor se adapta a las necesidades laborales de los paisanos. Y, en consecuencia, se connotan signos de lenguaje social para organizar su cuidado y alimentación: EL MULETERO, LA MULETÁ , LOS VEDAOS… signos de lenguaje social producidos por reglas de cooperación.

Posteado por: rebollosalcolea | septiembre 8, 2010

La tierra y la añada.

La tierra y la añada.

(Advertencia previa: La descripción de esta cultura tradicional está escrita en presente, no porque estas actividades se realicen en la actualidad, sino para acercar más al lector a la realidad de este modo de vida)

Hemos visto en líneas anteriores que la tierra, el PEAZO, es signo de lenguaje social cuando pertenece a un paisano o a una institución. También podemos observar que es signo de lenguaje tradicional cuando la tierra está connotando una determinada concepción religiosa, por ejemplo, si se considera un medio para “alcanzar el cielo”, como nos lo sugiere el último testimonio. Pero el lenguaje tradicional también se desarrolla desde la comprensión científico-técnica de la realidad, esto es, los conocimientos y las técnicas que se emplean para sacar provecho a un bien determinado. La situación de la tierra en CABECERA o en BACHO, llana o inclinada, en cerro o en ribera, el conocimiento de su buena o mala calidad según tenga piedra, arena o arcilla, el cereal concreto que se puede sembrar en cada tipo de tierra o el tiempo que ésta es productiva, conforman una ciencia transmisible de generación en generación, recogida, por ejemplo, en historias o dichos como el que sigue:

“Se cuenta de un rico viejo y ciego que fue a comprar una tierra y la quiso visitar antes de dar el dinero. Cuando llegó al PEAZO le dijo al criao: – Ata la burra a un junco. -No lo hay, dijo el criao, que sólo hay lechinternas.- Pues vámonos que no la compro…” (Alcolea)

“La tierra buena o mala lo dice la tierra al sembrarla.”

(Alcolea)

El paisano describe de este modo la tierra buena (9).

“La tierra buena es color, y también la oscura, como negra y gris, esa es la buena, y luego viene la color. La tierra buena está en los bachos no en los altos, en los bachos, en las partes bajas de los barrancos, es una tierra m s amorosa, que se deja trabajar muy bien. En las partes altas es donde está lo malo, es donde está  la tierra mala, la tierra escarnada, y que es donde ha quedao la maleza, y lo bueno se ha arrastrao a los bachos. Los huertos están en lo bueno, en los bachos.”

(Alcolea)

“Una tierra buena es la que tiene fondo, fondo de tierra, tenía mejor casco de tierra, más miga de tierra y no había piedra. Lo tienes en Los Llanos, hay corros muy buenos, en la Fuente la Herrera, en el Pozo la Mula, donde se criaba y se cría muy buen trigo, y en bacho el Espino que es un badén que hay. Luego tienes toda la Ribera abajo, y el Rajuel, y los Arromp¡os que es tierra buena…”

(Rebollosa)

En la tierra buena también cabe admitir la presencia de piedra o guijarro.

“Pero hay tierra color  que tiene mucha piedra caliza pequeñita, cantos así… y esa tierra pa trigo es divina, que es la que hay pa Santo Domingo.”

(Rebollosa)

“Te voy a decir una cosa, en la tierra que era buena, que había piedra como guijarrillo que llamaban, y ahí se criaba el fruto mejor que en otros sitios, porque el guijarrillo guarda la humedad y la frescura. No tienes más que ver una cosa, en el sitio donde hay piedras, sembrabas sandías, y era por eso, porque con el guijarrillo la calor le penetraba menos, y guardaba más la frescura…” (Rebollosa)

Como es lógico, cada producto requiere una tierra determinada, de mejor o peor calidad.

“Las tierras de trigo se criaban en lo bueno, en los bachos y en las medias laderas. En las cabeceras es lo malo. El centeno se siembra en tierra mala y arenosa y pedregosa.” (Alcolea)

“En los bachos el trigo y la cebada y las patatas, patatas de secano. En los bachos y en las costas, trigo y cebada, y cuando no, almortas y garbanzos. En las cabeceras suele ser lo malo, avena y centeno. ”

(Alcolea)

“Se sembraba la tierra buena de trigo y cebada, la tierra mala de centeno, algarrobas o yeros.”

(Rebollosa)

El labrador favorece la buena calidad de sus tierra limpiándolas de broza y piedras, y amontonando éstas en MAJANOS, o ganando terreno a las zonas yermas, comiendo lo que podía a los TERREROS y a las CIPOTERAS, o saneando el fondo de los PEAZOS con CALZAIZOS, si era necesario…

“En el mes de Setiembre se saneaban las acequias para que los calzaizos echaran agua a la reguera. Se hacían los calzaizos en la tierra (zanjas), se ponían piedras  encima, y  luego la tierra…eso quedaba hueco, y por allí pasaba el agua para que la tierra se secara, se llamaban calzaizos.”

(Alcolea)

El CALZAIZO puede ser CIEGO si el hueco está lleno de pequeñas piedras, para impedir el hundimiento de la zanja, o es HUECO si la zanja queda como una pequeña alcantarilla en el interior del PEAZO.

Además de estas labores, hay otros modos de favorecer la productividad de la tierra, como el enriquecimiento con abonos naturales (BASURA) y minerales que veremos más adelante, y el descanso anual de la tierra combinado con la alternancia de cultivos. Este sistema, existente en ambos pueblos, se llama AÑADAS.

La AÑADA es un signo de lenguaje ecológico al aparecer como sistema de adaptación a la capacidad productiva de la tierra, y es, por otra parte, signo de lenguaje social al provocar la cooperación entre los vecinos para organizar la tierra que poseen, decidiendo la parte que se labra y la parte que se siembra (10).

Alcolea denomina a sus AÑADAS, la de EL ARROYO DE LA CUEVA y la de EL VERDUGO.

“El terreno se divide en dos partes, la añada del Arroyo de la Cueva y la del Verdugo, cuando una estaba en barbecho, la otra estaba sembrada… y aún sigue existiendo.” (Alcolea)

En Rebollosa, la carretera de Madrid a Soria establece las dos partes.

“Aquí era la añada de los Pozos y la añada del Arroyo, la carretera que va a Soria la partía. La del Arroyo es la del pueblo, y la otra es la de los Pozos.”

En la AÑADA también descubrimos un signo con doble función ecológica: la adaptación, porque se utiliza como descanso para que la tierra produzca más, y el aprovechamiento, porque la AÑADA en rastrojo sirve para alimentar al ganado, se convierte en zona de pastos para mulas, vacas, ovejas, etc.

“El pueblo lo regulaba, eso de la añada era una costumbre que había desde siempre, se sembraba una añada y la otra descansaba de barbecho. Esto se respetaba, nadie lo saltaba.”

(Rebollosa)

“El barbecho, la añada que quedaba de rastrojo, hasta el mes de marzo que empiezas a arar, pa luego sembrarla esa añada, pues el ganao entraba en esos rastrojos.”

(Alcolea)

“El barbecho no se tocaba antes de Abril, nadie lo araba antes, estaba prohibido, as¡ se aprovechaba el pasto para los animales, para las ovejas, y era una tradición que se guardaba. Había un respeto de no alzar, de no labrar las tierras hasta que llegase el mes de marzo, de tradición, de mutuo acuerdo. Siempre hubo alguno que no… si es que lo hubo. A ese se le decía que era un asesino, que era esto, lo otro, que por qué ha labrao, si está quitando el pan a las ovejas… ha labrao esos pastos que no perjudican a nadie y les ha quitao de comer a las ovejas. Y es que no le beneficiaba más si la tierra se levantaba antes.”

(Rebollosa)

La ruptura del sistema de AÑADAS, rara hasta la mitad del siglo actual, viene acompañada de la introducción de mejoras técnicas en la agricultura (mecanización y mayor posibilidad de utilizar abonos minerales), la desaparición de la ganadería, y el abandono del trabajo del campo por parte de muchos paisanos que emigran a las grandes ciudades. Pero aún así, no se pierde el sistema, ya que la misma tierra, su productividad, desengaña a los que no dejan descansarla un año.

“Al mojor sembrabas un año seguido trigo. Y el primer año bien, pero el segundo ya cogías menos… hemos cogido menos por sembrar dos años seguidos. Se hacía peor labor porque lo siembras muy seguido: ten en cuenta que lo siegas ahora, y si lo siembras de cebada o avena, que se solía sembrar, lo tenías que arar en seguida, cuando llovía, y ya no hacías la labor que tenías que hacer en esa finca, por eso, pues cedía un poco el fruto…esto cuando no se dejaba descansar.”

(Rebollosa)

Otro elemento importante para favorecer la productividad de las tierras es el cambio de cultivo en la misma tierra cada dos años. Esta alternancia sigue un proceso similar a este:  trigo-año de descanso-cebada-año de descanso-trigo…etc. “A la tierra le venía muy bien cambiar de cereal”.

“No daba fruto bueno si se sembraba dos años seguidos de trigo…al otro año se ponía avena, por cambiar, o si era buena tierra, pues cebada, o sea, que no era siempre la misma cosecha, iban cambiando, porque cambiando era mejor, las semillas se matan y se hace más labor…la hierba mala se mata, el ababol, el diente de león, las amarillas…”

(Rebollosa)

El término CONTRAÑADA aparece unido al concepto AÑADA. La CONTRAÑADA es la utilización de algunos pagos buenos de la AÑADA en barbecho para sembrar productos que no rompen el descanso anual de la tierra, ya que se siembran en primavera y favorecen el enriquecimiento de la tierra por sus características orgánicas.

“Lo que se sembraba en la añada de labor eran las patatas, las almortas, los garbanzos. La añada de labor era la que no estaba sembrada de cereal. Luego esos productos después de arrancarlos, se le echaba estiércol, y se le echaba trigo, pero esto sólo en las tierras buenas.”

(Alcolea)

“A contrañada era que le daba a uno por sembrar una suerte de garbanzos, de patatas. de almortas, que se solían sembrar a contrañada, en el barbecho. En el mes de marzo o abril se sembraban.”

(Rebollosa)

La condición de la CONTRAÑADA es la calidad de la tierra. Este sistema intensivo sólo se da en los CORROS feraces. Como ya vimos anteriormente, el resto de la tierra de mediana calidad se siembra, alternando con un año de descanso, de cebada y trigo, y la de mala calidad de centeno y avena.

Indirectamente, al referirnos a la calidad y cuidado de las tierras, ya hemos dicho los productos que se cultivan en el PEAZO. Su variedad depende de las necesidades de la casa: trigo, garbanzos, patatas, lentejas, almortas para las personas; cebada, avena, algarrobas, yeros, etc. para los animales (11).

“Se sembraba centeno, avena, cebá, yeros, lentejas, almortas, garbanzos, guisantes…” (Rebollosa)

“Lo que más se cogía era trigo, lo que menos, centeno. Almortas, pocas, el que más 10 fanegas, 20 de centeno. Pero había quien cogía 100 y 150 fanegas de centeno, y de cebada mucho, pero lo que más era trigo y avena. Interesa tener cebá  pal ganao… todo se molía, pal ganao de lana no… era pa los cerdos y los bueyes..todo se molía…” (Rebollosa)

“Los productos de secano eran el trigo, la cebada, el centeno y la avena, luego venían las leguminosas, me parece que son la almorta, pa los animales, pero también se hacía mucha harina para hacer gachas… el garbanzo, la almorta, la algarroba, el yero, la beza… el garbanzo y la lenteja pa las personas; la almorta, el yero, la algarroba y la beza, pa el ganao de rumio, la cabra, la oveja, la vaca. Pero a las mulas eso no se les daba, porque luego lo tragan, y luego les fermenta. La patata, los ajos, las calabazas…ahora hay de todo, pero antes tomates y judías y para de contar… las

berzas, los repollos. Antiguamente también se sembraba remolacha forrajera pa los cerdos…”

(Alcolea)

“Aquí no se sembraba m s que trigo, avena, cebada y antiguamente yeros y algarrobas… buenas palizas que me daba yo a coger algarrobas y yeros madrugando a las siete de la mañana…y almortas y lentejas.”

(Rebollosa)

El trigo y la cebada son los cereales que estos paisanos consideran más importantes. De hecho, son los dos únicos en los que distinguen tipos diversos de cada cereal.

“El trigo era el trigo negrillo, que era el que mejor pintaba… algunas veces se sembraba de este que no tenía raspa, pero era poco.”

(Rebollosa)

“El trigo que se sembraba en mi pueblo era el negrillo. Luego también empezaron a traer el trigo chamorro, pero no daba resultao… ahora se siembra casi todo de eso.”

(Alcolea)

“Había cebada temprana que era cebada caballar, de cuatro carreras, pues esa se sembraba cuando el trigo, y luego la otra tardía se sembraba en febrero.”

(Rebollosa)

“La cebada temprana es la caballar, la temprana se sembraba antes de diciembre. Es una cebada que tiene cuatro hileras la espiga. Y la otra, la ladilla, la tardía, tiene dos hileras y se sembraba en enero o en febrero, por ahí…”

(Alcolea)

Podemos ver en este apartado una serie de signos culturales que van conformando el lenguaje ecológico de estas gentes. El PEAZO, EL ARROMPIO, LOS BANCALES, son signos producidos por la adaptación del paisano a su término municipal, y, a su vez, SEMBRAR TRIGO o CEBADA, y CENTENO O AVENA en fincas en BACHO o en ALTO son signos culturales generados por el aprovechamiento de las posibilidades del terreno. El lenguaje social se perfila a través de signos de propiedad, PROPIETARIOS DE TIERRAS, RENTEROS, HIJUELAS… y signos de cooperación, como todos los sistemas de organización del cultivo, LAS AÑADAS, EL APROVECHAMIENTO DE LOS RASTROJOS POR EL GANADO, etc. Por último, la experiencia y el conocimiento del tipo de tierras y sus posibilidades de productividad son signos de lenguaje tradicional, generados por reglas de comprensión científico-técnica de la realidad. La donación de tierras al CURATO para pagar misas es un signo de lenguaje tradicional también, pero generado por reglas de comprensión religiosa de la realidad.

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